Fiorella Masís.   3 diciembre, 2018
Daniela Solera (der.) junto a su compañera venezolana Alexandra Canaguacan, tras la obtención del título en la Copa Libertadores. Foto: Cortesía Daniela Solera

La portera costarricense Daniela Solera tuvo un 2018 de altos y bajos, pero al final los mejores momentos ganaron relevancia. Tanto así, que cierra el año con el título de la Copa Libertadores de América.

Para alzar ese cetro, la nacional apostó a una estrategia acordada con su entrenador y también a su olfato. En cada tiro del equipo rival decidió lanzarse a la derecha y nunca cambió el plan.

El resultado le dio la razón, porque detuvo un lanzamiento, suficiente para que su equipo, el Atlético Huila de Colombia, se dejara el trofeo como el mejor de América.

Daniela nunca dudó. Sabía que una de sus fortalezas es detener tiros de penal y eso se lo transmitió a sus compañeras.

"Cuando practicamos en los entrenamientos siempre le saco alguno a todas, entonces les dije a mis compañeras: 'hagan lo de ustedes que yo alguno me voy a llevar'", comentó.

Y así fue. Detuvo el cuarto lanzamiento del Santos de Brasil y su equipo cerró con 100% de efectividad.

Pararse en la línea de meta, decidida a detener algún disparo, no era casualidad. Los antecedentes la respaldan.

En la final del campeonato colombiano, en junio anterior, tapó dos penales, en la semifinal de este certamen hizo lo mismo y el domingo negó otro, con sabor a título.

“Mi entrenador me dijo que hiciéramos una estrategia porque ya me venían conociendo las rivales. Entonces apostamos todos a la derecha. Muchas veces dicen que es mejor aguantar, pero si tenés convicción es mejor jugarse ese lado con decisión y me ha funcionado”.

Con 21 años la guardameta puede decir que es la primera tica en conseguir este preciado título, por encima de los 14 jugadores y dos jugadoras nacionales que también lo disputaron, según datos del periodista Luis Quirós.

"Me di cuenta de eso hoy en la mañana y la verdad no tenía ni idea que ningún tico había ganado este torneo tan importante. Me llena de orgullo", apuntó la oriunda de San Antonio de Naranjo.

Solera se mostró con deseos de regresar a Costa Rica, pero antes llegará a Neiva, la ciudad de su equipo, donde les esperaba un recibimiento a lo grande, como sucedió con el título local.

Será el broche de oro para una temporada soñada en la también le tocó superar golpes de salud y futbolísticos.

En abril sufrió un episodio de convulsión tras un partido ante el Cúcuta, estuvo internada varios días, pero se sobrepuso y un mes después ganaba el torneo colombiano.

Después le tocó asumir la titularidad de la Selección Nacional, luego de haber empezado como la tercera guardameta.

A inicios de año Dinnia Díaz quedó fuera de las canchas, llegó el premundial y Noelia Bermúdez era la estelar, pero se lesionó en el primer partido.

Eso catapultó a Solera, pero no estaba lista. Sus actuaciones fueron cuestionadas y la joven lo tiene muy claro.

“Con la Selección no fue uno de mis mejores papeles, pero hay que entender que esto es un proceso, soy una jugadora nueva en la Selección, no tuve proceso y no me había acoplado. Más bien estar ahí fue como un plus. A veces la gente cree que uno apenas llega tiene que ser estrella. Conforme pasen los años se sabrá quién es Daniela Solera”, señaló con evidente madurez y tranquilidad.

El 2018 será inolvidable, lo sabía y por eso en la final de Libertadores cambió el número de camiseta, pasando del 22 al 18.

Otra alegría del fútbol femenino. La futbolista Gloriana Villalobos también celebró un título el domingo, luego de coronarse campeona de la Copa Universitario 2018, en Estados Unidos.

El equipo de la tica, Florida State, consiguió el título por segunda vez en la historia de la universidad, luego de derrotar 1-0 a Carolina del Norte.

Dallas Dorosy anotó el único gol del juego en el minuto 60, con un pase de Deyna Castellanos, informó el sitio oficial de la NCAA (National Collegiate Athletic Association).

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