Antonio Alfaro. 29 julio
Wálter Centeno aún no logra que su equipo neutralice los pelotazos largos del rival cuando Saprissa está lanzado al frente. Fotografía José Cordero
Wálter Centeno aún no logra que su equipo neutralice los pelotazos largos del rival cuando Saprissa está lanzado al frente. Fotografía José Cordero

En la sección que dirijo se vale disentir, refutar, discutir, más aún en espacios de opinión, cuya libertad enriquece el análisis y encarna el “de todo hay en la viña del Señor”. Se vale el “Wálter Centeno debe irse” de Jacques Sagot, un morado confeso, hasta el tuétano, escritor y pianista, romántico del fútbol que no encuentra arte en el Saprissa del Paté, ese pasabola que un día lleva a la gloria y el otro, al infierno.

Aún así, Centeno no debe irse. No todavía. No en la jornada 3, con el pendiente regreso de Mariano Torres, Johan Venegas y Christian Bolaños a la vuelta de la esquina. No tan pronto, después de contrataciones hechas a imagen y semejanza del técnico, arriesgada apuesta que, acertada o no, nadie tira a la basura así no más. Sería la mayor muestra de desorientación que un club puede dar.

Centeno, soñador, idealista, con la misma testarudez de los rebeldes con causa, sabe cómo va a perder, lo presiente, lo pronostica y va hacia ella —la derrota— como quien no tiene más remedio, como si fuera el destino. Pierde y se va golpeado, aunque apostaría que en medio de los cuernos y los palos, bajo los moretes y magulladuras, atesora la ilusión de tener claro qué pasó: es solo corregir esto, depurar lo otro, agrandar ante el pelotazo rival (en juegos como ante Santos) o sincronizar mejor en salida (en juegos que usted ya ha visto, con pérdidas de balón a 20 metros del marco propio).

Va a mejorar. ¿Lo suficiente? Quién puede saberlo.

Si Centeno tan solo entendiera la diferencia entre ir a muerte con un sistema de juego y enterrarse con él...

El manual “Cómo vencer al Saprissa del Paté” contiene dos grandes capítulos: El contraataque (Capítulo I) y La presión en salida (Capítulo II). Johnny Chaves escribió el primero, con goleadas de 5 a 3 y 4 a 0 en los dos últimos duelos en Guápiles, para nada casuales, llenos de contraataques ante un equipo que, sin zagueros veloces, ni todos tan curtidos como Michael Barrantes, ni destacados ante los balones aéreos, saca a sus guardianes hasta los línderos del mediocampo, dejando una vasta llanura descubierta a sus espaldas.

Lo peor no es que Centeno crea tener la solución, sino que la tiene, en teoría, en la cabeza, en las palabras. Basta con replegarse velozmente unos cuantos metros, cual tropa experimentada, justo antes del pelotazo rival y varias goleadas después. Él lo sabe, lo repite, lo lo añora. Y lo paga, también.

El Capítulo II: La presión en salida, pronto tendrá un anexo de José Giacone, antítesis de Centeno, su dolor de cabeza, derrotado tan solo un par de veces en once enfrentamientos con el Paté, incluida la visita del miércoles. Tanto conoce al técnico morado, que decidió abandonar la trinchera, el mejor estilo de los Guerreros, para presionarle la salida, sin sospechar que Saprissa, por una vez en la vida, arriesgaría poco la pelota en su parte baja (el guardameta Aaron Cruz sacó largo en el 60% de las veces).

Centeno aprovechó lo que se espera de él, de su conocido, predecible e inflexible estilo, para hacer lo contrario. Centeno se derrotó a sí mismo, antes de volver al de siempre, al esperado, estudiado y superado por Johnny Chaves.

A veces creo que eso es todo lo que le falta: mantener lo mejor de su juego y hacer algunos ajustes Quizás algún día espere a su rival. Quizás en algún juego ceda la pelota y contraataque. Quizás el Paté no sea tan Paté cuando le convenga.

O quizás, solo estoy imaginando que es capaz de adaptarse, a partir de meras insinuaciones de flexibilidad mostradas ante Pérez Zeledón. A lo mejor, él prefiere apostar todo al perfeccionamiento de su plan y muy poco a las variantes. De ser así, tarde o temprano llegará el día en que la temporada de Saprissa diga: Aquí yace el que se enterró con su ideal.

Ese día, sin embargo, no es hoy.

P.d. Aunque esta entrevista se dio hace mucho, cuando Centeno dirigía a Grecia, a veces me hace gracia que sea casi premonitoria sobre lo que está viviendo en Saprissa. Si tiene tiempo, lo invito a repasarla. Verá que no le miento.

Diálogos con el técnico del Municipal Grecia Walter Centeno