Fanny Tayver Marín.   10 agosto
Wálter Centeno salió satisfecho con el triunfo en el Clásico. Fotos: Mayela López

¿Por qué este Saprissa se vio así, tocando hacia adelante, y no hacia atrás como en otros juegos?

Simple: Alajuela salió a presionar y es obvio que vamos a jugar hacia adelante. Cuando usted presiona, deja espacios. Los muchachos no fueron del todo claros, hubo algunas cosas que no me calzan, pero hay que rescatar el esfuerzo; lo han hecho bien. Barrantes jugó mucho entre líneas, con Venegas y Angulo, y sabíamos que nosotros por los costados somos fuertes; intentamos tirarla rápido y provocar un mano a mano. Cuando uno juega para atrás es porque el rival se posiciona muy atrás.

La clave de Saprissa estuvo en las modificaciones. ¿Lo comparte?

A raíz del gol, el equipo tomo confianza. Se tranquilizó, mantuvimos la calma con el gol tempranero de Alajuela. Ellos (los alajuelenses) se quitaron un poco el peso del partido. Luego, usted vio que la variante de ellos fue un contención y sacó un un "8″, jugó con doble contención; nosotros mantuvimos nuestro sistema; somos visitantes y en ningún momento tiramos la línea para atrás. Más bien les dije que si le dábamos un poquito más, podíamos sacar el partido. Esa fuerza ellos la sintieron y contento porque acataron esa orden.

La defensa fue punto alto.

Yo destaco casi todo el equipo. Y les dije en la charla que teníamos que hacer un partido perfecto. Alajuela ha venido evolucionando. Quiero felicitar al colega (Andrés Carevic). Alajuela ya no juega tan directo, pero nuestra filosofía no va a cambiar. Ha habido quejas, pero los jugadores quieren más de esta receta, que corre riesgos, que puede ganar es escenarios como este; por ahí la cabezonada de Wálter Centeno de defender esta propuesta que puede ganarle a cualquiera.

Se habló del favoritismo de la Liga ¿Eso caló?

Siempre hemos ido a buscar los partidos. El día que nos metieron 4 a 0 a fuimos a buscar el partido. Las estadísticas estaban a favor de Alajuela, pero en los clásicos hay que respetar siempre al rival. Nosotros salimos con la mentalidad de que no habíamos ganado como visitantes. Por ahí agarramos fuerza.

Usted estaba muy tranquilo antes del partido, pero durante del juego sí estuvo viviéndolo con mucha intensidad. ¿Qué sabor de boca le deja el juego?

Una cosa es uno afuera y en la cancha me transformo. Es donde mejor me siento. Lo vivo intensamente, me gusta controlar a mi equipo, que juegue bien. Tengo que ser intenso. Soy un técnico joven, que recién empieza, tengo energía y eso me ayuda a estar moviéndome.

Usted intenta que su Saprissa no sea emocional, pero, ¿cuánto lo catapulta este triunfo?

Eso es fundamental, uno no puede ser emocional, que un día sí y un día no. Basamos nuestro juego en defender un estilo, defender una idea, tener muy buena posesión. A partir de ahí todo empieza, una idea en que usted presiona, achica la cancha, hace posesiones largas y posteriormente hace contragolpes. Son muchas facetas. Manfred es el primer defensa mío. Angulo presiona a los centrales... Es parte del crecimiento de este equipo, sabiendo que no hemos ganado nada, que estamos en deuda y que no somos campeones.

Se dio el golazo de Leal, un jugador joven, pero también es fundamental el trabajo de Barrantes...

Es una mezcla de todo. Hace tiempo no estamos viendo un Saprissa tan variado. Bolaños le tocó desde la banca, entró Suhander (de titular). Es parte de lo que hemos querido, un nuevo Saprissa, con jugadores de experiencia que le ayuden a esos jóvenes. Saprissa siempre va a ser innovador. Para que no nos garre tarde, estamos haciendo el cambio de a poquitos.

El ambiente era pesado. ¿La euforia del gol era parte de eso?

No, no. No hice nada: me quedé parado. Más bien felicitar a la afición de la Liga, el comportamiento fue bueno, el estadio en todo su esplendor, la cancha impecable, dichosos ellos que jugaron. Alajuela es un buen equipo, le tocó perder hoy, como me puede tocar a mí.

¿Lo reconcilia este triunfo con los aficionados disconformes?

No, no, no. Ellos siempre tienen un gran aprecio hacia mí. Solo me están exigiendo, como cuando era jugador, me exigían. Tienen derecho a ponerse bravos, en algún momento. No pasa nada: por siempre morados.