Esteban Valverde. 1 abril
Pablo Gabas buscó su nombre en el padrón electoral para ejercer su derecho al voto. Fotografía: Alejandro Gamboa.
Pablo Gabas buscó su nombre en el padrón electoral para ejercer su derecho al voto. Fotografía: Alejandro Gamboa.

No es costarricense de nacimiento. De hecho, en su acento se nota cuando arrastra la ‘ch’ y hasta se le escapa un ‘ché’ de vez en cuando. Él tiene 35 años, pero nunca pudo ejercer el derecho al sufragio en su natal Argentina; no obstante, desde el 21 de noviembre de 2011, día en que consiguió ser un costarricense más, Pablo Gabas añoraba el momento de votar por la patria que lo cobijó desde agosto del 2002.

Invitación de Pablo Gabas a votar.

En la elección del 2014, el momento de hacer valer su voto lo tomó en México; por lo que la espera se extendió aún más.

No fue hasta el 2018 que el futbolista argentino-tico pudo disfrutar de ir a un centro educativo, asistir a una urna y señalar con una ‘X’ la persona que consideró mejor para dirigir a la nación que ahora es dueña de la mitad de su corazón.

El argentino formó parte de los 61.668 costarricenses naturalizados.

Casado con una tica, Gabas terminó de sentirse costarricense con el nacimiento de sus hijos. “Con Daniel y Mateo (sus hijos) mirá que Costa Rica se metió por completo en mi vida”, aseguró sonriente antes de ingresar al centro educativo de Barrio Jesús de Santa Bárbara de Heredia.

Tan deseoso estaba de acudir a la cita electoral, que había planeado hacerlo apenas abrieran las urnas; sin embargo, debió aplazarlo un poco.

“El 4 de febrero fui a votar a las 6:30 a. m. porque quería sentir esa sensación. Hoy (1° de abril) iba a venir igual, pero es que nos citaron a entrenar a las 8 a.m. entonces quedó para después de la práctica”, relató.

Pablo Gabas votó a las 11 a.m. en Santa Bárbara de Heredia. Fotografía: Alejandro Gamboa
Pablo Gabas votó a las 11 a.m. en Santa Bárbara de Heredia. Fotografía: Alejandro Gamboa

Gabas se acercó a las 11 a. m. a la escuela, acompañado por un amigo de su país que lo vino a visitar. Ahí, desde el primer momento, ambos se sorprendieron.

Las banderas del Partido Acción Ciudadana se combinaban con las de Restauración Nacional, en la entrada, mientras que los cánticos de ‘se oye, se siente...’ hacían el fondo a los constantes llamados de los aficionados: “Gabas una foto”... “Pablo, ¿ya sabe por quién votar?”.

“Uy... pero es que este ambiente es imposible en Argentina, mirá que allá te ponés los colores de un partido político y te exponés a que te golpeen”, recuerdan en conversación ambos sudamericanos.

El momento íntimo con la papeleta no duró más de 30 segundos para el argentino, pero probablemente fue el sufragio más llamativo y mediático de la Escuela Jesús.

Hasta los visores internacionales y personeros del Tribunal Supremo de Elecciones le pusieron especial atención a cómo ejerció su derecho Gabas.

Pero, ¿por qué votó Gabas? ¿Qué tomó en cuenta a la hora de su decisión?

Así votó Pablo Gabas

“Yo voté en la primera ronda. Estoy contento, disfruto mucho esto. Ahora para la decisión te puedo decir que me preocupa montones el tema de los impuestos. En estos años a nosotros en mi familia como empresarios que somos nos ha costado mucho este tema. También la seguridad ha estado complicada y busco soluciones en ese aspecto”, explicó.

Ya de salida para regresar a su casa, el jugador se tuvo que enfrentar, como si fuera político, a las peticiones de los seguidores manudos, aunque en su caso todo se resumía en un solo deseo: el cetro para la Liga.

Sin importar color político, Pablo aceptó fotografías y habló con cuanta persona se acercó a saludarlo.

Tulio, un joven de unos 30 años, fue el que más admiración le demostró, al punto que se dio el lujo de votar al mismo tiempo que el manudo. Ellos depositaron la papeleta juntos.

Voto de Pablo Gabas. Fotografía: Alejandro Gamboa
Voto de Pablo Gabas. Fotografía: Alejandro Gamboa

“Es que es un jugadorazo, pero además un tipazo”, añadió el aficionado.

Pablo Antonio Gabas sonríe y mira hacia el frente con la satisfacción de cumplir con un deber, pero sobre todo un sueño que a sus 35 años se le había dificultado; sin embargo, al final en el 2018 consiguió hacerlo y en dos ocasiones.