El técnico de Alajuelense pasó muy inquieto durante el primer juego de la final contra Herediano

Por: Fanny Tayver Marín 20 mayo, 2015

Para salir a la cancha, Óscar Ramírez se recogió las mangas de su suéter color verde musgo. A pesar de la llovizna, él sabía que iba a sudar en el juego de ida de la final del Verano entre Alajuelense y Herediano. Y no se equivocó.

El 'Macho' no tuvo un instante de sosiego durante los 90 minutos que duró el primer round de la final del Campeonato Nacional, pactada a dos asaltos.

La anotación de José Guillermo Ortiz, cuando apenas se contabilizaban 60 segundos de acción, hizo que la afición liguista se frotara las manos. En las gradas, o frente al televisor, los manudos soñaban con ver a su equipo goleando a Herediano, pero no fue así.

Alajuelense anotó, pero Ramírez estaba contento con eso y comenzó a cuidar el resultado, un planteamiento que podía surtir efecto, pero que también parecía un atentado, cuando faltaba todo el partido.

El Team no se desmoralizó con ese gol y su juego fue de menos a más, mientras que Óscar Ramírez no tenía paz en el banquillo.

Hubo varios momentos en los que intentó sentarse, pero apenas lo hacía, la adrenalina lo regresaba a la línea desde donde dirige.

Constantemente movía sus manos, pero las indicaciones no eran ir al frente. Al contrario, el 'Macho' le pedía a sus jugadores que sostuvieran el balón y que le bajaran las revoluciones al partido.

De hecho, cambió su sistema y dejó a Jonathan McDonald como único hombre en punta, dejándolo aislado.

En sus gestos, el técnico rojinegro evidenciaba preocupación ante las constantes llegadas de Herediano y cuando cayó el gol de Elías Aguilar al minuto 83, ya no tenía más que hacer.

El rostro y los ademanes del 'Macho' hablan por sí mismos. Quizás, en sus adentros aún trata de encontrar respuesta a la pregunta de qué hubiese pasado si mandaba a su equipo a buscar más goles, tal y como lo sugería Patrick Pemberton, quien en cada jugada de táctica fija trabaja de acomodar a sus compañeros y hubo un momento en el que el arquero se movilizó hasta la mediacancha.

Mientras que Ramírez pedía que el juego fuera más pausado, en la acera del frente, Odir Jacques quería sacar un resultado positivo de visita, tal y como finalmente lo consiguió.

La historia continuará el sábado en el estadio Rosabal Cordero.

¿Herediano o Alajuelense? Ese día habrá campeón nacional.

Encuentre aquí una galería fotográfica con los gestos de Óscar Ramírez durante el juego del martes entre Alajuelense y Herediano.