Jose David Guevara. 3 enero

Por los goles que celebraremos, los partidos que nos dejarán afónicos, las jugadas que aplaudiremos, las genialidades que vitorearemos, las alineaciones que respaldaremos, las contrataciones que nos alegrarán, los planteamientos tácticos que nos entusiasmarán, los cambios que aprobaremos, los pases que nos dejarán con la boca abierta, los remates que nos pondrán de pie, los triunfos que festejaremos, las hazañas que siempre recordaremos, los éxitos que nos pondrán la piel de gallina, las victorias que nos sacarán lágrimas…

… También por las derrotas que sufriremos, las anotaciones que recibiremos, las goleadas que nos propinarán, los tropiezos que nos harán dudar, los penales fallidos que lamentaremos, los errores que recriminaremos, las decisiones arbitrales que reclamaremos, las bajas que echaremos de menos, los puntos que dejaremos ir, las oportunidades de oro que desperdiciaremos, las pifias que pagaremos, los baños de realidad que nos aterrizarán, las burlas que soportaremos, los chistes que nos arderán…

… Además, por las ilusiones que abrigaremos, las esperanzas que alimentaremos, los sueños que encenderemos, las fantasías que imaginaremos, los milagros que esperaremos, los reveses que superaremos, los cálculos que forzaremos, el optimismo que construiremos, los pronósticos que exageraremos, las profecías que inventaremos, las utopías a las que no renunciaremos…

… Imposible obviar las excusas a las que recurriremos, las justificaciones que tejeremos, los chivos expiatorios que señalaremos, los alegatos que defenderemos, las discusiones en que nos enfrascaremos, los análisis sesgados que no nos sonrojarán, las evasivas que nos calmarán la conciencia, los pretextos que ni nosotros mismos creeremos, los subterfugios con que nos consolaremos, los rodeos con que nos deslenguaremos…

… Asimismo, por los mangos que dejaremos sobre el escritorio del compañero morado, las remolachas que le enviaremos al vecino manudo, las flores con que sorprenderemos al pariente cartago, las papas con que atragantaremos al cuñado herediano…

… Por todo este sazón que siempre ha aderezado la fiesta del fútbol y que sin duda seguirá dándole sabor en este año que apenas comienza a calentar en el camerino del tiempo, ¡salud, amigos futboleros, sin importar cuál sea el equipo de sus amores, la camiseta de sus pasiones, la bandera de sus ensoñaciones! ¡Qué siga la fiesta! ¡Que no pare el vacilón!