Daniel Jiménez. 27 noviembre

Lo ha repito una y otra vez. “Voy a estar feliz cuando quede campeón. Voy a estar tranquilo cuando levante un título con este equipo”. Wálter Centeno ya puede estar en paz: obtuvo su primer cetro con el Saprissa en el torneo que más lo ha hecho madurar como entrenador.

Eso sí, lo conozco. Por todas las respuestas que me ha dado en las conferencias de prensa sé que es un entrenador que no celebrará mucho este cetro porque desde ya está pensando en el siguiente: la copa 35.

Ya acabó con la sequía de títulos internacionales de la S luego de 14 años; ahora está con la ventaja en las semifinales del Apertura ante Herediano (1-1).

Pero centrémonos en el logro conseguido este martes. Liga Concacaf mostró la evolución de Paté como estratega. Además de que los resultados lo acompañaron, veamos un momento el cómo.

Wálter Centeno, técnico de Saprissa, en su presentación oficial como entrenador del Monstruo. Foto: Rafael Pacheco
Wálter Centeno, técnico de Saprissa, en su presentación oficial como entrenador del Monstruo. Foto: Rafael Pacheco

Hubo juegos en los que arrolló al rival como los choques frente al Belmopan Bandits de Belice. La S mostró su esencia y superioridad. Buen toque de pelota y se paseó por el campo a su placer.

También, hubo otros encuentros en los que se mostró la versión de un técnico equilibrado y hasta defensivo. Sí, así como lo lee, uno que cambió el “toque-toque” por el “saber sufrir”. Y eso es válido, tanto así que lo tiene hoy como campeón de Liga Concacaf.

Esa versión del Monstruo se vio ante El Águila en El Salvador, el Independiente en Panamá y el Motagua en Honduras. Quizás en los choques en los que más ha aprendido como timonel, pues lo llevaron al máximo.

También estuvo el Paté “ultraofensivo” con casi cuatro atacantes en la remontada frente al Olimpia en la Cueva.

Todas estas facetas que se vieron desde el banquillo de la S, le permitieron a Centeno crecer y diversificarse. Evolucionar.

Ya vivió la experiencia de su primera final con Saprissa, cuando cayó frente a San Carlos, pero ahora en esta segunda oportunidad el fútbol premio su avance y su transformación.

Aquel Paté de pensamiento cerrado que quería más de 500 pases por partido se fue diluyendo a un estratega que sabe leer un partido y tener la calma necesaria para no hacer siempre lo mismo, sino cambiar en relación con lo que se está presentando en el campo.

Eso lo da la lectura de partido, pasar por momentos apremiantes al borde de la línea de cal y por supuesto: las derrotas.

Hay ocasiones en las que se gana más cuando se pierde. Sí... suena raro, pero en los reveses es cuando más se saca el carácter y Centeno mostró el suyo.

En la final contra el Motagua se vio un Centeno diferente. Sacó la ventaja en la Cueva y luego supo manejar ese resultado así fuera de 1-0 en la ida ya había condicionado la final.

Ya Centeno puede estar feliz, pero conociéndolo va por más. Tal y como lo dijo el 4 de febrero en la sala de prensa del Ricardo Saprissa en su presentación: “Vamos a tratar de darle, no uno, sino muchos títulos".

Su siguiente misión: levantar la copa número 35 con el equipo de sus amores, el Saprissa.