José Pablo Alfaro Rojas. 25 agosto

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Perdón por ser ‘mal pensado’ don Agustín Lleida, pero que se filtre una fotografía suya con Alexandre Guimaraes, justo cuando la afición más cuestiona la permanencia de Andrés Carevic y a las puertas del duelo ante Herediano, permite pensar muchas cosas.

De todos modos (y aunque usted garantice la continuidad de Carevic), me parece que evaluar a Guima no es descabellado y, por el contrario, es una opción absolutamente realista y mucho más cercana al tipo perfil que exige un club como la Liga.

Basta con tomar en cuenta algunos factores:

1. El ciclo de Carevic luce desgastado, después de dos fases finales perdidas y tras un arranque titubeante, en el que todavía no logra solventar la baja de Ariel Lassiter, pieza clave en la fabricación ofensiva, a pesar de su tibio rendimiento en fases finales.

2. La presión que carga el argentino sobre sus hombros ya se ve reflejada en su discurso, lo que se hizo evidente luego de la caída ante Guadalupe en casa. Para empeorar las cosas, enfrenta a Herediano este sábado.

3. Carevic firmó con la Liga sin haber ganado títulos importantes en México, lo que incrementa las dudas sobre si es el técnico idóneo para conseguir la corona 30.

Valga decir que no todo ha sido malo. En sus primeras dos campañas desarrolló una idea de juego que le permitió a la Liga afrontar dos finales. Es importante no ser mezquino y reconocerlo, pues con continuidad podría reinventarse y recuperar la regularidad del pasado (Es difícil saber si esto pasará).

4. Por último, Guima no tiene empleo y es precedido por un excelente logro reciente: Hizo campeón al América de Cali, tras 11 años de sequía.

A pesar de que, históricamente, Alajuelense ha sido un equipo reacio a contratar entrenadores de estirpe morado, cada vez es más común que se evalúe al profesional por sus atestados profesionales, y no por sus colores.

Quizás, el mejor ejemplo de esto lo ha seguido el propio Lleida, con la contratación de futbolistas considerados 'heredianos' o 'morados', como Leonel Moreira, Júnior Díaz, José Miguel Cubero, Álvaro Saborío o Adolfo Machado.

No me sorprende que el gerente deportivo se reúna con Guima y, por el contrario, me parece prudente que se barajen alternativas realistas, acordes a las exigencias del club.

Al final, siempre es valioso mirar las dos caras de la moneda: Si Lleida decide darle continuidad al proceso del argentino pase lo que pase, es probable que él mismo tenga que pagar las consecuencias de su decisión, para bien o para mal.

De ganar título, habrá acertado con su determinación, pero de no hacerlo, se cuestionará si realmente era el estratega correcto para hacer campeón a la Liga.