Fútbol Nacional

Opinión: Los pecados de Paté

Wálter Paté Centeno es un ser humano con una enorme confianza en sí mismo. Como decimos los ticos, “se la cree”. Se tiene tanta fe que nunca asume el papel del “pobrecitico” ni es adicto al vicio de buscar chivos expiatorios; tampoco presupuesta sus desafíos deportivos a partir de la derrota, el miedo, la inferioridad o el complejo. Cierto, ese nivel de seguridad puede inducirlo a la temeridad de querer enfrentar de tú a tú a tigres agresivos y aventajados, pero jamás se le verá tembloroso y arrinconado como gallina ante comadreja.

Además, es un tipo sumamente comprometido, apasionado con lo que hace. Siempre pone toda la carne sobre el asador; no se guarda nada. No le gustan las apuestas parciales ni las medias tintas. Él va con todo, sin titubeos, invierte la totalidad de sus recursos; a veces gana, a veces pierde, a veces sale tablas, pero lo importante es que arriesga con determinación; sí, es osado, no se arruga ante los retos. No se le puede acusar de flojo, pues lo da todo y camina la milla extra.

En estrecha relación con lo anterior, el director técnico de Saprissa no es conformista. Encarna al eterno insatisfecho que, por lo tanto, siempre quiere más. Nunca se da por satisfecho. Jamás da una tarea por terminada. No es amigo de ponerle nota 100 a los procesos que él dirige. No lanza las campanas al vuelo, destapa las botellas de champán y se acuesta a saborear las mieles del triunfo en la tentadora y adormecedora hamaca de la zona de confort. Paté es insaciable.

También tiene mucho de soñador, idealista, utopista y fantasioso. Alimenta ilusiones. Se traza aspiraciones. Cultiva ambiciones. Renueva sus anhelos. Anda a la caza de proyectos, metas y objetivos. En ocasiones me da la impresión de que alucina; en efecto, una especie de don Quijote del fútbol dispuesto a batirse en fiero combate con gigantes, caballeros, magos, encantadores y hechiceros… me pregunto quién será el Sancho Panza que lo ayuda a poner los pies sobre la tierra, traerlo de nuevo a la realidad.

Confianza en sí mismo, compromiso apasionado, insatisfecho y soñador. Estos son algunos de los pecados del Paté Centeno. ¿Pecados? Claro que sí, porque en la idiosincrática teología costarricense es pecado capital, herejía y blasfemia pretender sobresalir, distinguirse, salirse del promedio. En este país estimulamos la autoflagelación, pero reprimimos a quienes gozan con lo que hacen.

José David Guevara Muñoz

José David Guevara Muñoz

José David Guevara Muñoz ingresó a El Financiero el 4 de setiembre del 2000, en donde ocupó primero el puesto de editor y luego el cargo de jefe de Redacción. El 8 de abril del 2010 se convirtió en el quinto director de este periódico que circuló por primera vez en la semana del 13-19 de marzo de 1995.

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.