Amado Hidalgo. 10 abril

El fútbol local está acosado por interrogantes. Después de un escandalito siempre viene una promesa de que el tiempo despejará los nublados del día. Pero el día siguiente, el que viene y el que vendrá son y serán igual de oscuros.

Por ejemplo. Varios líderes de la Selección Nacional fueron acusados de amenazar con dejar que la Tricolor perdiera sus partidos, en caso de que Jorge Luis Pinto siguiera como técnico, después del 2014. Lo dijo un exmiembro de la Comisión de Selecciones, el doctor Adrián Gutiérrez, y fue apoyado por un federativo de la época, Juan Carlos Román, quien además señaló que el actual presidente de la Fedefútbol estuvo al tanto de lo sucedido.

A la denuncia, muy grave, siguieron declaraciones de varios de los futbolistas, quienes anunciaron querellas contra Gutiérrez. Que yo sepa, no hubo tales acciones judiciales. ¿Por qué? ¿Porque tenía razón el denunciante?

Otro. Un informe de auditoría ordenado por la FIFA encontró anomalías en los servicios brindados por varios proveedores durante el Mundial Sub-17 femenino, que organizó Costa Rica. Cobros en demasía o sin respaldo, amiguismo con dirigentes, servicios nunca recibidos. El documento no sirvió para nada y varias de esas empresas cuestionadas siguen como “aliadas estratégicas” de la Fedefútbol. ¿Por qué?

El exsecretario de la Federación, Rafael Vargas, fue suspendido de su cargo por una supuesta pérdida de confianza, al mismo tiempo en que el presidente Villalobos declaraba a La Nación que Eduardo Li sí había tenido una “mano derecha”. Sin embargo, días después Vargas y la Federación firmaron un finiquito para terminar la relación laboral, pero que incluía además la suspensión del acuerdo anterior que lo había suspendido. ¿Por qué razón?

El Comité Ejecutivo de la Federación anunció hace tiempo una investigación en torno a un supuesto socio del Club Sport Herediano, a quien David Patey –expresidente florense- reconoció como tal. El motivo de la pesquisa era el presunto vínculo del señor Scott Brannon con las apuestas, prohibidas por la FIFA para cualquier persona ligada al fútbol. ¿En qué paró el tema?

El último episodio es, seguramente, el más grave. Un exintegrante de la Comisión de Arbitraje denunció que el cambio de árbitros, a petición de dirigentes de clubes, no fue cosa exclusiva del último juego entre Cartaginés y Herediano. Y que el presidente de la Federación de Fútbol había intercedido, en el pasado, por variantes de ese tipo.

Rodolfo Villalobos no dijo anda. Quien salió a desmentir es el presidente de la Comisión, Óscar Alfaro, quien es hermano de un compañero de Villalobos en el ente rector del fútbol. Ningún fiscal, ninguna asamblea, nadie ha creído oportuno una investigación. ¿Será que no lo amerita?