Danilo Jiménez. 24 agosto
Erick Lonis es el presidente de la Comisión Técnica de la Fedefútbol. Foto: Diana Méndez
Erick Lonis es el presidente de la Comisión Técnica de la Fedefútbol. Foto: Diana Méndez

La Comisión Técnica no es un arco con área chica, pero Erick Lonis igual le tomó el gusto rápido y se aseguró plaza de inamovible.

Le ayudó su chapa de comunicador con credibilidad, un valor venido a memos en un cargo en donde otrora aterrizaron hombres de todas las raleas.

El exarquero del Saprissa y la Selección se adueñó del puesto como si se tratara de una portería porque es una voz autorizada para hablar y decidir sobre fútbol con argumentos.

Posee un discurso lineal, en donde cada palabra tiene el propósito de convencer, se esté de acuerdo o no, y eso le imprime un don de seriedad que le gana adhesiones casi siempre.

Todo fluía bien hasta que este avance de nuestros tiempos llamado WhatsApp mostró un lado inédito del personaje, al viralizarse un audio personal en el que se ventiló un tema íntimo que lo enfrentó con Jeaustin Campos.

Respeto la privacidad ajena, no soy quien para opinar al respecto, mas el país futbolero se sumió en un diferendo que no le correspondía porque, lamentablemente, ahora la tecnología te hace vulnerable y te expone.

Lo rescatable de los benditos audios en el tema que nos ocupa, es que Erick parecía hacerle lobby al concuño y que eso se rompió por un tema familiar.

Quizá era un intento vano pues no veo a Jeaustin potable para asumir una gerencia deportiva en la Fedefut, ni, mucho menos, para tomar las riendas de la Sele.

Y ese punto es lo que me descuadra a Lonis en este episodio, aunque caigo en la cuenta de que en la Comisión era un voto más que no marcaría diferencia si el resto apuntaba en otra dirección.

La rueda de prensa de mitad de semana sobraba, aunque puso en escena a un ser emotivo, más cercano al hombre que salió en defensa del honor familiar y, visto así, parece entendible.

A riesgo de que esto ligue otro capítulo impensado, Erick no debió inmolarse y, por el contrario, lo ideal era seguir en donde estaba porque el fútbol requiere de su guía ahora que se buscaba al nuevo seleccionador.

El destino y su corazón lo empujaron al achique más peliagudo de su vida y dio el paso al costado, en una acción entendible porque calza con el código de valores con que se manejó en el fútbol.