José Pablo Alfaro Rojas. 27 noviembre, 2019
Paulo Wanchope ha dirigido a Herediano en dos ocasiones. Fotografía: Rafael Pacheco.
Paulo Wanchope ha dirigido a Herediano en dos ocasiones. Fotografía: Rafael Pacheco.

Son múltiples los criterios de jugadores que han sido dirigidos por Paulo Wanchope y reconocen que su metodología de entrenamiento es muy buena, por no decir excelente. Formado en la escuela inglesa, una tendencia en el mundo, con licencia internacional UEFA y decenas de pasantías y cursos formativos, Chope se ‘pule’ en las prácticas, según los propios futbolistas.

Una realidad que algunos pueden considerar contradictoria cuando se revisa la estadística. De flojos resultados en la Sele Mayor, en Herediano (dos veces) y al frente de Cartaginés, Chope todavía no consigue que todo el trabajo en cancha se refleje en buenos números.

¡Qué difícil es ser entrenador! No basta con trabajar bien para conseguir el éxito. Al final, un sinnúmero de factores que se co-relacionan con el trabajo diario influyen sustancialmente en el rendimiento del equipo. Es la mezcla de cada aspecto lo que permite alcanzar los títulos.

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Cuando los buenos resultados no llegan, el comentario más habitual del aficionado es: ‘ese entrenador no sirve’. Sucedió con Chope, pero también en el pasado con Henry Duarte (hoy técnico de Nicaragua), y el propio Jafet Soto, actual gerente de Herediano.

A estas alturas, no me atrevo a decir si un entrenador es 'malo'. Más bien, quisiera ofrecerle mi hipótesis de lo que se necesita para triunfar en el banquillo, y el por qué no se puede descartar a ningún entrenador, pues de un día para otro puede pasar de la tierra al cielo.

Hay cinco factores determinantes para que un estratega consiga un título o logre el objetivo que se planteó al inicio de temporada, aunque más allá de los puntos que voy a señalar, hay uno que supera al resto y es incuestionable: Tener a los mejores jugadores.

Dicho esto, quisiera enfocarme en estos cinco aspectos:

1. Trabajo diario. Es en los entrenamientos en donde se trabajan las cuatro fases de juego: ofensiva, defensiva, transición defensa-ataque y transición ataque-defensa. El trabajo diario permite mecanizar los movimientos, establecer el sistema de juego, la estructura del equipo, el tipo de presión a ejecutar y las armas para golpear al rival.

Son las prácticas las que permiten definir el plan de juego para el partido del fin de semana. El entrenador trabaja cada día en la fórmula con la que espera ganar el partido.

Si un equipo entrena bien, es probable que consiga buenos resultados. Aunque no siempre es así. Este es un solo un factor, dentro de todo lo que influye en el partido.

2. Análisis de mi equipo. Conocido en el 'scouting' como análisis post-partido, es básicamente la capacidad del entrenador para observar el cotejo que recién jugó y corregir de inmediato todas las fallas tácticas del plantel. Este ejercicio es el que permite la mejora fecha a fecha.

El técnico debe analizar a fondo cómo resultó su plan de juego, y definir qué se ejecutó bien y mal, para luego salir al entrenamiento y trabajar en las correcciones.

De la capacidad para corregir, depende, en gran medida, la evolución del equipo en la cancha.

3. Análisis del rival. Se le da tanta importancia hoy en día, que la mayoría de equipos contratan a una persona para que le ayude al entrenador en el análisis de los videos. Es determinante, pues si el entrenador posee una buena lectura y es minucioso, detectará los vicios y las deficiencias del rival, lo que al final le dará una ventaja competitiva.

Evaluar cada fase de juego es un trabajo desgastante y de mucho detalle, aunque al final la experiencia le permite a los entrenadores enfocarse en lo más necesario, dado el poco tiempo que suele haber entre un partido y otro.

4. Lectura del partido. No todo entrenador lo tiene, la mayoría lo consigue con el tiempo. Esa habilidad para, en cuestión de segundos, darle la vuelta a un partido con un cambio táctico o un movimiento desde el banquillo. Si la variante realizada es demasiado radical, incluso puede influir negativamente en su equipo y echar a perder todo.

Por ejemplo, solo el hecho de solicitarle a sus jugadores que varíen el bloque alto por un bloque medio, puede producir un cambio sustancial en la propuesta del equipo. Hay algunos técnicos que tienen un 'olfato' especial para detectar una deficiencia del rival.

5. Manejo de grupo. Si los jugadores confían en el entrenador y creen en lo que hace, todo suele caminar bien. En alguna ocasión, Óscar Ramírez explicó que trabajaba muchísimas horas en mantener 'contentos' a los suplentes y en hacerles ver que son importantes.

La relación entre jugador y técnico influye superlativamente en los resultados.