Roberto García H.. 28 diciembre, 2019

Se enteraba que salía el sol a través de una rendija en la buhardilla oscura que ocupaba en el barrio La Soledad, donde lo alojó inicialmente don Arnoldo Herrera González. El joven talentoso aterrizó en 1977 en el Juan Santamaría solo con la ropa que vestía, huyendo de la dictadura de Jorge Rafael Videla en su Argentina natal. Cantautor de alto vuelo, Adrián Goizueta recaló en Costa Rica porque en el apuro de buscar un destino para salvar el pellejo, leyó que aquí no había ejército y, por supuesto, se dejó venir.

Adrián Goizueta. Fotografía cortesía Geanina Sáenz
Adrián Goizueta. Fotografía cortesía Geanina Sáenz

El legendario maestro Herrera le dio trabajo de profesor en el Conservatorio de Castella. Con su guitarra al hombro, Goizueta se redondeaba el salario tocando en el happy hour de un hotel cercano y matando otros chivos. En 1979 creó el Grupo Experimental que marcó una época en la música e impulsó a grandes artistas como los hermanos Jaime y Fidel Gamboa, Rafa Chinchilla, Jordi Antich, Iván Rodríguez, Eddie Mora, Bernal Monestel, Kin Rivera y muchos otros. Además, se incorporó como docente en la Universidad Nacional en la ciudad de Heredia y, amante del fútbol, Adrián decidió dividir su corazón entre San Lorenzo de Almagro y el Club Sport Herediano.

Los jóvenes de mi generación seguíamos al Grupo Experimental y rendíamos culto a su talento y entrega al público. Años más tarde, tuve la dicha de conocer personalmente a Goizueta gracias al programa Oro y Grana. Nuestra conexión fue inmediata y, desde entonces, hay “sonrisa y abrazo festivo a cada llegada”. En la víspera de la final entre Alajuelense y Herediano, invitado por Miguel Cortés, en el casi cincuentenario espacio radiofónico, el artista defendió su filiación rojiamarilla y esbozó ante el micrófono los conceptos tácticos y estratégicos que explicaban el por qué el Team sería el monarca.

Hombre de muchos caminos, artista de sangre, cantautor, arreglista, productor y promotor cultural; afable y sereno, con su poblada barba y los pliegues de la madurez que surcan su rostro, Adrián Goizueta sigue siendo el pibe aventurero que escapó de la bota militar y asentó sus afanes en Costa Rica, donde no ha dejado de crear, sumar y fortalecer la cultura y nuestra identidad latinoamericana. Por esa razón y, en tu honor, querido amigo “argentico”, ¡que viva el Team!