José Pablo Alfaro Rojas. 29 junio
Andrés Carevic, técnico de Alajuelense. Fotografía: José Cordero.
Andrés Carevic, técnico de Alajuelense. Fotografía: José Cordero.

Quien diga que tiene la fórmula para hacer campeón a la Liga es un mentiroso. Es la sequía más larga de títulos en su historia, con tropiezos duros, crisis extensas y ahora tragos amargos en los momentos decisivos.

Desde el título conseguido por Óscar Ramírez, desfilaron por los pasillos del estadio Morera Soto Hernán Torres, Javier Delgado, José Giacone, Wílmer López, Guillerme Farinha, Benito Floro, Nicolás Dos Santos, Luis Diego Arnáez y Andrés Carevic.

La lista refleja todo tipo de perfiles; ídolos del club, extranjeros de buen cartel, técnicos jóvenes 'para inyectar sangre fresca', estrategas ganadores en otros equipos...

Nada funcionó.

El nuevo tropiezo vuelve a abrir una interrogante: ¿Debe irse Carevic?

En un panorama como el actual, es difícil tener un 100% de certeza sobre una decisión como esta, aunque, por lo visto, el gerente deportivo, Agustín Lleida, ya tomó la suya.

Sino, ¿qué sentido tendría haber renovado a Carevic antes de la final?

Sin embargo, veo tres alternativas posibles que la directiva manuda debería evaluar para elegir qué necesita realmente si quiere ganar la corona número 30.

1. Un estratega. En una crisis tan extensa como la rojinegra los experimentos se pagan más caro de lo normal. Alajuelense necesita un técnico que garantice resultados en la fase regular, pero también con un alto porcentaje de éxito en muertes súbitas:

Es decir, un estratega.

Nada de novatos. Básicamente un entrenador lo suficientemente bueno como para sacar el ‘chip’ perdedor del cerebro de los futbolistas a partir de la credibilidad que generan sus resultados.

Debe ser capaz de cambiar un partido con un movimiento, obsesionado del análisis de video, poco predecible en su idea y con una gran metodología de entrenamiento.

2. Un proceso. La segunda opción es distinta, menos cortoplacista... pero también válida. Y, quizás, es por la que apuesta Lleida para el futuro de Alajuelense.

Un técnico de procesos (una palabra mal utilizada en el pasado). Un entrenador que consiga levantar la copa porque ha trabajado su idea más que ningún otro.

Un entrenador tenaz, con carácter y que demuestre haber aprendido de los errores del pasado para potenciar lo mejor de su equipo.

Entre más pierde, más aprende y más afianza su proyecto. Para algunos esta alternativa no es compatible con la presión de los clubes grandes.

Es la más impopular de todas, pero la veo posible, siempre y cuando el técnico elegido demuestre variabilidad táctica y el equipo refleje una verdadera evolución en su juego.

Claramente, Carevic dejas muchas dudas en cuanto a su habilidad para reinventar su librillo, demasiado predecible, más aún en fases decisivas.

Pero diría que la Liga ha probado de todo y, aún con las dudas que despierta Carevic en este punto, esta parece una alternativa posible en este momento.

Repito, es impopular y no tengo certeza de que Carevic sea el técnico correcto para insistir con un proceso, pero es una opción a contemplar que puede tener éxito.

Tampoco es acertado nublarse los ojos y afirmar que todo fue malo en la era del argentino. El actual técnico armó un equipo, desarrolló una idea y convirtió a la Liga en un equipo competitivo.

3. Material humano. La tercera opción es la más segura de todas: Salga al mercado y contrate a los mejores jugadores posibles.

No voy a descubrir el agua tibia con esta alternativa, pero sí quisiera explicar a qué me refiero, para no liberar de responsabilidad a Carevic.

La Liga tiene buen plantel y por eso disputó la final, pero en una crisis tan profunda como la que vive en la actualidad no es suficiente con tener buenos futbolistas.

Claramente, las planillas de Saprissa, Herediano y Alajuelense son muy parejas, la diferencia es que los primeros dos equipos no cargan sobre sus hombros con la peor sequía de títulos de su historia.

Siendo justos, las piezas claves de la S y el Team han demostrado ser más influyentes que las rojinegras en los momentos decisivos de sus equipos.

Para superar un bache de este tipo es necesario tener un buen entrenador, pero es aún más eficaz contratar lo mejor del mercado y hacer la diferencia.

Por ejemplo, en una fase final, cuando los clubes utilizan todos sus recursos tácticos para equiparar fuerzas, es cuando aparecen los jugadores distintos.

Lo hicieron en el pasado Jimmy Marín, Allan Cruz, Álvaro Saborío y Daniel Colindres y se repite la historia con Christian Bolaños en la actual campaña.

Es evidente que a la Liga no le está alcanzando el material humano.

¿Cuál apuesta prefiere? ¿Un estratega, un proceso o un equipo sobrado...?