José Pablo Alfaro Rojas. 26 diciembre, 2019
El rostro de Alex López lo dice todo, después de fallar el penal decisivo en la serie ante Herediano. Fotografía: José Cordero.
El rostro de Alex López lo dice todo, después de fallar el penal decisivo en la serie ante Herediano. Fotografía: José Cordero.

Contrario a lo que la mayoría piensa, no creo que Alex López haya sido un desastre en el juego de vuelta de la gran final. Falló un penal decisivo, sí, pero al menos contribuyó con frecuencia en el juego ofensivo, superior que el de los primeros tres enfrentamientos.

Quizás, el gran problema surge de las expectativas que recaen sobre el futbolista, que por sus buenas condiciones técnicas y alto protagonismo durante la primera vuelta, los rojinegros asumen que aparecerá en la final para 'echarse el equipo al hombro'.

No cualquier futbolista es lo suficientemente bueno o tiene el temple necesario para pesar cuando los nervios se vuelcan en contra; recuerdo dos buenos ejemplos.

En alguna ocasión, Mauricio Montero (en ese entonces asistente de Óscar Ramírez) me contó que cuando se acercaba la fase decisiva del certamen, se sentaba con Alejandro Alpízar para pedirle que, literalmente, se echara el equipo al hombro.

Con algo de panza y muchos partidos en banca durante la campaña, Alpízar sacaba a relucir toda su experiencia con actuaciones magistrales y determinantes. Goles, asistencias, jugadas muy influyentes, todo lo que el aficionado espera justamente de López hoy en día.

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El otro caso, Wálter Centeno. Bastaba con que su equipo fuese perdiendo para que pidiera la pelota en un cobro de tiro libre y la mandara a las redes. Un jugador de otro calibre.

No creo que López sea menos técnico que Paté o menos jugador que Alpízar, simplemente es distinto. Hay futbolistas para finales y otros para pesar en la fase regular.

Lo relevante es que el aficionado comprenda lo que puede esperar del hondureño. A partir de esta premisa, todo será más fácil de asimilar cuando se aproximen las fases cruciales.

El segundo punto es, ¿qué espera la gerencia deportiva de López? Si lo que quiere es un jugador estable, un motor con enorme influencia en todas las fases de juego, ahí lo tiene. López disputó 23 partidos y anotó dos goles en el último torneo.

No necesita a nadie más.

Si por el contrario, aspira a tener un futbolista que cargue en sus hombros toda la presión y aparezca en los momentos decisivos, ese no es su fuerte. La valoración manuda dependerá, primeramente, del costo que conlleve tenerlo en sus filas.

Cuando Teletica Deportes informa que el extécnico manudo Hernán Torres negocia para llevarse a López al Deportes Tolima colombiano, quizás valga la pena preguntarse, ¿cuánto daño le haría a la Liga perder al último de los cuatro hondureños que llegaron al plantel?

Se fueron Róger Rojas, Luis Garrido y Henry Figueroa; ahora podría ser el turno de López.

Yo creo que la Liga podría resentir su baja, en la fase regular.