Fútbol Nacional

Nos come la impaciencia

Somos aficionados impacientes. No sabemos esperar. La palabra calma brilla por su ausencia en nuestro vocabulario. La demora hace mella en nuestro ánimo. Aguantar nunca ha sido una de nuestras fortalezas. Nos sacan de quicio los procesos que demandan tiempo, resistencia, tranquilidad, frialdad.

Abrimos el surco hoy, depositamos la semilla, la cubrimos con tierra, la regamos y abonamos, y regresamos al huerto mañana, a primera hora del día, con el canasto en la mano para cosechar los frutos de la planta que imaginamos germinó al final de la tarde, se transformó en árbol durante la noche y dio abundantes frutos en la madrugada.

Queremos resultados ¡ya! Sistema táctico dominado a la perfección, ¡ahora mismo! Equipo bien afinado, ¡en el primer minuto! Defensa impecable, ¡en menos de lo que canta un gallo! Medio campo de lujo, ¡de inmediato! Delantera goleadora, ¡para ayer! Triunfos, ¡desde el primer partido! Campeonatos, ¡a granel!

Fanáticos exigentes, demandantes, severos, inflexibles, rigurosos, intransigentes, delicados, arbitrarios, déspotas, desmedidos, irracionales, cascarrabias, ambiciosos, insaciables, quisquillosos, estrictos, rigurosos, ansiosos, vehementes, impetuosos, irritables, exasperantes, inquietos, ansiosos, angustiosos, impetuosos, histéricos, fogosos, iracundos, ávidos, codiciosos, voraces.

No nos gustan las dilaciones. Tenemos intolerancia a los retrasos. Somos alérgicos al aplazamiento. Nos enferman las prórrogas. Odiamos el vocablo perseverar. Nunca aprendimos a caminar despacio como la tortuga o el caracol. ¿Quién inventó el término intervalo? La pausa es el enemigo público número uno del fútbol. ¡Solo los vagos hacen un alto en el camino para descansar, analizar y reflexionar!

Somos capaces de “llevarla suave”, no apurarnos ni agitarnos, con la reforma y modernización de la infraestructura, educación, salud, administración de la justicia, aparato estatal, empleo público, gobierno digital, reformas electorales, finanzas públicas y otras transformaciones vitales y urgentes para el desarrollo del país, pero en materia de fútbol se imponen la urgencia, premura, apremio, celeridad, presteza. ¡No hay tiempo que perder!

Nos come la impaciencia. Nos desespera el reloj. Es una lata el calendario. Realmente detestable el mediano plazo y ¡ni qué decir del largo plazo! ¡Queremos resultados ya! No dejemos para mañana lo que podemos ganar hoy.

José David Guevara Muñoz

José David Guevara Muñoz

José David Guevara Muñoz ingresó a El Financiero el 4 de setiembre del 2000, en donde ocupó primero el puesto de editor y luego el cargo de jefe de Redacción. El 8 de abril del 2010 se convirtió en el quinto director de este periódico que circuló por primera vez en la semana del 13-19 de marzo de 1995.

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