Fanny Tayver Marín.   2 junio
El semblante de Nicolás dos Santos hablaba por sí mismo. Ese 22 de abril del 2018, la Liga dejó escapar una ventaja de 3-0 y el clásico quedó 3-3. Fotografía: José Cordero

Esas sensaciones de enfado y decepción experimentadas por el liguismo en un clásico en casa, al irlo ganando por más de un gol y que concluya con un empate no son nuevas.

Lo ocurrido el domingo, cuando la Liga no logró sostener un 2-0 en el primer clásico a puerta cerrada de la historia por una pandemia y que el pulso ante el archirrival finalizara 2-2, revivió el episodio del 22 de abril del 2018.

Aquella tarde, Alajuelense era amo y señor tanto en la cancha, como en el marcador. Con goles de José Miguel Cubero (49’), Jonathan McDonald (50’) y Róger Rojas (65’), los rojinegros acariciaban los tres puntos en el primer juego de la cuadrangular.

Sin embargo, desde el banquillo se tomaron decisiones que resultaron al revés de como fueron pensadas, como sustituir a Luis Garrido en el minuto 71 por José Luis Cordero y a Róger Rojas por Pablo Gabas en el 81’.

Además, Allen Guevara ingresó en el 90’+4 por Alex López, pero ese último cambio fue más por tiempo, para no perder el juego.

Las variantes influyeron para que los morados rescataran un punto, con un doblete de Henrique Moura (79’ y 90’+3) y un tanto de Ariel Rodríguez (84’).

¿Por qué Nicolás dos Santos sacó a Garrido? Desde entonces, la pregunta es frecuente, recurrente y no pasa de moda. De hecho, de vez en cuando puede leerse en un tuit de algún aficionado al respecto.

“Esa es la gran pregunta que aún hoy nosotros nos hemos formulado, cuánto pesó, incluso he visto muchas veces el partido y eso es un análisis que seguimos haciendo”, respondió Dos Santos en una charla con La Nación vía telefónica desde España.

Recordó que en ese momento no quiso dar demasiadas explicaciones, “porque cuando las cosas salen mal, a veces no hay tanto espacio para encontrar los porqué”.

Indicó que todo se debía a que la Liga desde el primer tiempo presentaba un problema serio sobre la banda izquierda.

“Jerry Bengtson tenía un día fantástico y estaba generando muchos problemas por ahí. Nosotros intentamos solucionarlo en el entretiempo y no lo logramos. La idea era poner un volante con pierna izquierda que pudiera colaborar con nuestro lateral izquierdo para contener un poco a Bengtson”, relató.

En ese clásico, cuando salió Luis Garrido empezó la debacle de la Liga. Fotografía: José Cordero

Dijo que Alajuelense había armado un dispositivo muy detallado y que funcionaba para contrarrestar los pases largos de Mariano Torres, que lanzaba permanentemente de izquierda a derecha y generaba siempre mucha salida para los morados.

“Los contuvimos ahí con uno de nuestros delanteros y armamos con los volantes por afuera, pero ahí en ese sector teníamos problemas. La idea fue poner un volante con pierna izquierda para que colaborara en la contención de Bengtson, que nos estaba generando muchos problemas”.

Agregó que por dentro la Liga no tenía inconvenientes y que por el costado de José Andrés Salvatierra él estaba ganándole el pulso a Daniel Colindres.

"La única posibilidad de riesgo que ellos nos estaban generando era por ahí, por la banda. Nosotros jugábamos con dos contenciones y opté por quedarme con dos, con un volante con pierna derecha que era Alex López y uno de pierna izquierda para solucionar esa situación, por eso la entrada de Cordero”.

El candado de tres cerrojos con José Miguel Cubero, Luis Sequeira y Garrido se desajustó, con la salida del catracho.

“Así nosotros lo planteamos y en la teoría no deberíamos de tener mayores problemas, porque nosotros con dos contenciones y dos volantes, uno con pierna derecha por la derecha y otro con pierna izquierda, no deberíamos de tener problemas. Además, sosteníamos el formato de juego de 4-4-2 que veníamos haciendo habitualmente”.

Ya lo había probado. Manifestó que tampoco improvisaba, porque contra Guadalupe, de visita, en la segunda ronda, “hicimos lo mismo, ante problemas en la banda, Cordero pasó a jugar en esa posición, entonces teníamos un lateral izquierdo con pierna izquierda, un volante por izquierda con pierna izquierda, que en ese caso también fue Cordero y lo hizo muy bien”.

Y añadió: “A partir de esa situación, es que busqué poner a Cordero para que contuviera a Bengtson y después pasó todo lo que pasó. Naturalmente se atribuye mucho a ese cambio que seguramente tuvo influencia, si por ahí hubiésemos hecho otra cosa, todo hubiese sido distinto. Pero nadie en ese momento podía imaginar el desenlace final que se dio, que en 15 minutos nos hicieron tres goles”.

Ese clásico irritó a la afición y en el partido siguiente, el 29 de abril del 2018, los rojinegros perdieron en Guápiles contra Santos, con un gol de Alexis Gamboa. Un día después, la Liga lo sustituyó.

Una cicatriz. Dos años después, Dos Santos afirma que tiene muy gratos recuerdos de Alajuelense y de Costa Rica en general, porque después de muchos años como preparador físico, la Liga fue su primera experiencia como entrenador y está convencido de que no lo hizo mal, a excepción de ese clásico.

“Esa es la única parte realmente amarga de todo este proceso, porque la felicidad que teníamos todos viendo ese partido y que haya terminado tan mal, evidentemente es un sabor amargo y lo hemos analizado muchísimo con Marcelo Macías y el resto del cuerpo técnico, incluso meses después y hay unas conclusiones que nosotros sacamos, pero básicamente esas cosas a veces pasan a favor y a veces en contra, nos tocó a nosotros, pero son situaciones que tocan vivir”, subrayó.

Al igual que la afición, Dos Santos tiene ese partido en la retina.

“Lo he hablado con muchos entrenadores y esas cosas suceden, hay asumirlo, afrontarlo, aprender de los errores y seguir adelante, que es lo que yo hubiese querido. Está bien, fue un partido malo, con todos los condimentos que tuvo, pero había que superarlo juntos. Pasa el tiempo y ese clásico uno lo recuerda con un dolor que todavía está vigente, son cicatrices que aún no cierran", finalizó.