Daniel Jiménez. 15 enero

Hernán Medford es un técnico ganador, tiene un ADN distinto... como se dice en el argot popular: tiene estrella, pero Cartaginés no se ayuda. De verdad que no, luego del empate sin goles ante Universitarios en un juego en el que terminó con dos hombres de más en el campo.

Cuando tiene todo para comenzar a golpear la mesa y decir: ¡Aquí estamos!, el equipo blanquiazul no aprovecha ese estirpe que sí tiene su entrenador.

El jugador brumoso Marcel Hernández (derecha) intenta dejar en el camino al debutante de La U, Royner Rojas. Foto: Cartaginés
El jugador brumoso Marcel Hernández (derecha) intenta dejar en el camino al debutante de La U, Royner Rojas. Foto: Cartaginés

Lamentablemente para los brumosos, ya Medford no puede meterse a la cancha a solucionar todo, pero sí cambiar la historia del juego con sus indicaciones y variantes, pero ellos deben ayudarle. Deben pelear con la misma hidalguía de su técnico.

Entrar con más actitud, con mayor determinación, con cabeza fría en la toma decisiones y con más hambre. Querer de verdad y de corazón traerse abajo la racha de 80 años sin ser campeones nacionales, pero eso no se ve en el campo. Tienen primero que interiorizarlo en la mente para poder creérsela y de ahí hacer un punto de inflexión.

Que la cancha del Estadio Carlos Alvarado de Santa Bárbara es dura, sí, pero era para los dos equipos. Que ese terreno no tiene condiciones, sí, pero era para los dos clubes. Los brumosos terminaron con dos jugadores de más tras las expulsiones de José Leiva y Johnny Acosta y ni así pudieron llevarse los tres puntos en un partido vital.

Medford hace lo posible, propone, hace cambios tácticos ofensivos como el de sacar al creativo Diego Estrada y meter al delantero Giovanni Clunie, pero el equipo debe responder.

Lo anterior se da en apenas dos fechas en las que el club acumula dos empate, tras el 2-2 ante Santos del pasado fin de semana y este 0-0 frente a los universitarios.

Luego de estos dos primeros juegos debe analizarse esa cuota de personalidad grupal si el club aspira a no ser un participante nada más, sino por el contrario, meterse a pelear por una clasificación que se vislumbra muy sufrida, reñida y peleada.

Por ejemplo, para lograrla estos son el tipo de juegos en los que el equipo de la Vieja Metrópoli debe ganar si quiere ser protagonista en serio y no terminar al final viendo cómo otros le quitan el campo en zona de clasificación, tal y como sucedió el semestre pasado con San Carlos, en la última fecha de la fase regular, en el último suspiro, en la última jugada...

Interesante ver a Clunnie y a Marcel Hernández juntos en el campo. Las “dos torres” pueden ser aprovechadas, pero hace falta mayor creación y en el campo imponer sus condiciones. Son buenos jugadores ambos y tienen características distintas, Marcel es más técnico y Clunnie tiende más a ir en sus movimientos al centro del área. Cuando estos movimientos sean bien canalizados, le darán mucho rédito al equipo.

Ahora bien, La U se defendió bien, mantuvo la calma y los embates de la visita, que tampoco fueron muchos. El entrenador Luis Diego Arnáez debutó al joven de 17 años Royner Rojas, quien se desenvuelve como volante por la izquierda.

Al final fue un tibio empate en el que faltó buen fútbol durante más parte del compromiso.

Universitarios: Daniel Cambronero, Esteban Marín, Yurgin Román, Kevin Sancho, José Leiva, Lemark Hernández, Bryan Sánchez, Royner Rojas, Johnny Acosta, Fabián Oviedo y Pedro Báez.

Cambios: Renato Mencia (Oviedo, al 66′), Verny Scott (Rojas, al 79′) y Daniel Quirós (Báez, al 90′).

Cartaginés: Darryl Parker, Ryan Bolaños, Ronald Montero, Heyrel Saravia, Daniel Chacón, Christopher Núñez, Jeykel Venegas, Kevin Arrieta, Paolo Jiménez, Diego Estrada y Marcel Hernández.

Cambios: Giovanni Clunie (Estrada, al 60′), Edder Solorzano (Jiménez, al 65′) y Ronaldo Araya (Núñez, al 74′).

Goles: No hubo.

Árbitro: Juan Gabriel Calderón.

Expulsados: José Eduardo Leiva (81′), Johnny Acosta (90+1′).

Estadio: Carlos Alvarado Villalobos (Santa Bárbara).

Hora: 3 p. m.