Fanny Tayver Marín. 29 julio
Rafael Solís (derecha) era el presidente manudo cuando Steven Bryce se convirtió en jugador de Alajuelense. Rafael Ortiz (izquierda) integraba la directiva y luego relevó a Solís como jerarca. Fotografía: Archivo LN
Rafael Solís (derecha) era el presidente manudo cuando Steven Bryce se convirtió en jugador de Alajuelense. Rafael Ortiz (izquierda) integraba la directiva y luego relevó a Solís como jerarca. Fotografía: Archivo LN

A sus 78 años murió Rafael Solís Zeledón, quien fue el presidente de Liga Deportiva Alajuelense entre 1998 y 2002.

Durante su mandato, Solís fue el hombre que confió en dos extranjeros “desconocidos” en el fútbol de Costa Rica para que asumieran el banquillo rojinegro, una decisión que fue acertada, porque terminó en cuatro títulos en fila para los rojinegros.

Primero apostó por el portugués Guilherme Farinha, con quien la Liga conquistó los campeonatos en las temporadas 1999-2000 y 2000-2001.

Aquel 14 de mayo de 1999, cuando Alajuelense ratificó la contratación del luso, Solís afirmó: "Con Farinha se inicia un proceso importante para la Liga, como parte de un club que le va a dar gran importancia a las ligas menores y se le dará un seguimiento que tendrá una duración de unos dos años”.

Esa frase llamó la atención, porque a Farinha lo habían contratado originalmente por un año, pero el arquitecto tenía razón. El técnico duró más que doce meses y se marchó porque él optó por renunciar el 31 de octubre de 2001, cuando la Liga perdió contra Santos en el Morera Soto.

“La decisión se tomó en cinco minutos. Luego analizamos lo que pasa. Farinha fue un gran profesional y gran hombre. Por encima de cualquier cosa, nos dijo que tomáramos un acuerdo en forma conjunta”, mencionó Solís en esa oportunidad.

Ese fue el momento visible más duro de su gestión al frente de una Liga que había dejado de hacer lo que venía haciendo, pero en realidad, a él como presidente le tocó asumir las riendas de un equipo que venía de un derrumbe deportivo.

¿Qué pecados cometió Farinha en los 13 partidos que dirigió en el Apertura? “No son pecados, sencillamente el equipo presentó otra cara en comparación a los últimos dos años. En esta temporada dominamos los juegos. Pero no hay contundencia. Además se cometen muchos errores que terminan en goles”, respondió Solís, mientras se especulaba que Jorge Mario Olguín, Manuel Gregorio Keosseián y Ramón Maradiaga eran las opciones para encarrilar de nuevo a Alajuelense.

El proceso que el arquitecto había logrado amalgamar con Farinha estaba diseñado para algo más y lo que Solís quería era que la dirección técnica la asumiera un técnico con carácter.

Rodrigo Kenton quedó como entrenador interino y fue la noche del 19 de noviembre de 2001 cuando Alajuelense nombró a Jorge Luis Pinto.

“Es el entrenador que requiere Alajuelense pues creemos que cumple con las expectativas por su trayectoria y preparación. Su elección no fue difícil y si lo contratamos es para que el equipo sea campeón. Ese siempre ha sido nuestro objetivo", comentó Solís en una nota publicada por La Nación el 22 de noviembre de 2001.

Así es como el arquitecto Solís continuó su misión, ya con Pinto como maestro de obras. Con el bicampeonato como base, el colombiano hizo que los erizos sumaran otros dos cetros, correspondientes a las temporadas 2001-2002 y 2002-2003.

También firmó un convenio con el Colegio Universitario de Alajuela para la creación de escuelas de fútbol de la Liga por todo el país.

Si bien es cierto, solo estuvo cuatro años como presidente del club y pese a que nunca quiso figurar públicamente, siempre fue una voz que aconsejó a sus sucesores: Rafael Ortiz, Rafael Alfaro, Jorge Hidalgo, Raúl Pinto y Fernando Ocampo.

“Un referente, una gran persona y un gran caballero que siempre me brindó su consejo para apoyar y para corregir”, mencionó el jerarca liguista actual en su cuenta de Twitter, lamentando el deceso de Solís.