José Pablo Alfaro Rojas.   8 agosto, 2018

A Costa Rica llegó en barco Ferenc Mészáros, un portero de Hungría, seleccionado de su país y compañero de Puskás, leyenda del Real Madrid. Arribó a suelo tico para ser entrenador cuando el fútbol de Costa Rica aún era empírico.

Apenas si conocía el entorno cuando lo invitaron a mirar un partido entre Puntarenas y Orotina. Cuenta el exjugador, José Manuel Chinimba Rojas, que ese día Mészáros conoció a un joven portero de boina, que a veces atajaba sin guantes y no necesitaba lanzarse para pararlo todo. Era Didier Gutiérrez.

Didier Gutiérrez, exportero del Municipal Puntarenas. Archivo.

“Mészáros me dijo en una ocasión: 'Nunca vi un portero que atajara como él”, confiesa Rojas, excompañero de Gutiérrez en Barrio México.

Este miércoles 8 de agosto falleció Gutiérrez a sus 78 años. Es definido por quienes lo vieron jugar como uno de los guardavallas más memorables de la historia del fútbol tico. Alto, siempre bien ubicado, capaz de lanzar pases largos precisos para asistir a los delanteros.

Jugaba con una boina siempre y muchas veces prefería no utilizar los guantes.

“Era excepcional. Si hubiera nacido en esta época estaría en Italia porque jugaba igual que Buffon, manejaba todos los conceptos de los mejores porteros del mundo. Le gustaba más atajar a mano pelada", explicó Rojas.

Gutiérrez fue el primer arquero del Municipal Puntarenas en 1964, club en el que jugó la mayor parte de su carrera. Todavía hoy, ostenta el récord de ser el futbolista más longevo en disputar un partido en la Primera División, con 43 años, según rememora el historiador Rodrigo Calvo en su columna ‘El Buzón de Rodrigo’.

Final de 1978, Heredia-Puntarenas. Fernando 'Macho' Montero (derecha) venció dos veces a Didier Gutiérrez

Como era común en la época, reforzó a otros equipos como el Saprissa, Alajuelense y Herediano durante sus compromisos internacionales; también vistió las camisetas de Barrio México y Real España de Honduras.

Defendió los colores de la Tricolor Mayor y participó en la eliminatoria previa a los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980; también enfrentó al Wérder Bremen de Alemania como jugador rojinegro (1-1) y al Santos de Brasil como morado (3-5).

"Tenía como máxima cualidad que no soltaba ni una bola", explicó el estadígrafo Gerardo Coto Cover, quien aseguró que Gutiérrez es uno de "los 10 mejores guardavallas de la historia".

“Como futbolista nunca vi un portero más completo. Didier ordenaba su zaga, tenía una excelente colocación y nadie pateaba como él”, explicó José Manuel Chinimba Rojas.

El exarquero de Saprissa, Marco Rojas, recuerda estar en el equipo de ‘mosquitos’ del club cuando escuchaba la historia del espigado guardavallas de boina que defendía la portería del Municipal Puntarenas. Lo conoció por primera vez en un duelo entre morados y porteños.

Rojas lo define como un tipo "con condiciones naturales" de portero, a razón de sus características físicas y técnicas.

"Tenía mucha intuición. Era un tipo pausado, que jugaba mucho la línea. En esa época, que no era común, ya jugaba el área", agregó Rojas.

Coto Cover explica en un recuento histórico sobre el arquero, publicado en el sitio web de Unafut, que Gutiérrez tenía unos “reflejos felinos” y le encantaba hacer “locuras en el arco”.

Chinimba Rojas asegura que en aquella época, Gutiérrez recibió ofertas de clubes importantes del mundo, pero al final ninguna se concretó porque a la mayoría de dirigentes de los equipos no les gustaba soltar a sus futbolistas más importantes, cuando se presentaba alguna oferta.

“Él era un adelantado de su época”, concluyó Rojas.