Roberto García H.. 22 junio

Como a todo el mundo, me encanta jugar de director técnico. Arrellanado en un sillón o en una butaca, analizo lo que observo por la televisión o directamente “en cancha”, como dicen ahora, modalidad de la que renegaba y he terminado por adoptar yo también, con tal de no desentonar con mis jóvenes colegas de radio y tele. Además, he notado que, sabe Dios por qué, cuando estos dicen: “en cancha” (sin el artículo “la”), agarran cierto caché. Bien, el asunto es que yo diseño tácticas y estrategias y no pierdo atención en los partidos, salvo en los jaleos previos a un tiro libre o tiro de esquina en el campeonato nacional, pues mientras tirios y troyanos se empujan y se agarran de las mechas, me dan chance de evacuar la próstata, asaltar la refri y volver a mirar.

Sirva el preámbulo para formular aquí lo que sería, en mi opinión, la alineación ideal de Liga Deportiva Alajuelense, desde el año 1964, aproximadamente, cuando empecé a ver fútbol, hasta la actualidad. Es mi humildísimo tributo a la afición rojinegra, con motivo del centenario. Sé que usted coincidirá con algunos nombres y discrepará de otros. Mas, precisamente, de eso se trata.

Aquí la tienen: Alejandro González; Alfonso Estupiñán, Wálter Elizondo, Mauricio Montero y Raquel Ledezma; Luis Diego Arnáez, Juan José Gámez, Wílmer López y Rolando Villalobos; y adelante: Errol Daniels y Javier Zurdo Jiménez. Agrego varios relevos de lujo: Emilio Sagot, Edgar Zúñiga, Álvaro Solano, Roy Sáenz y Javier Delgado. ¡A todos, titulares y suplentes, los vi jugar! De mil amores citaría a otros grandes; léase Róger Flores, Juan Cayasso, Óscar Ramírez y Rolando Fonseca. Pero me abstengo, porque se les identifica, indistintamente, con la Liga y con Saprissa, lo mismo que a Elizondo (q.d.D.g), de quien hago una honrosa excepción, ya que fue mi gran ídolo, el mejor futbolista costarricense que hasta ahora vieron mis ojos, con el perdón del mismísimo Keylor Navas.

¡Felicidades, liguistas! Lamentablemente, en el 2006 me perdí de ofrecer la alineación ideal del centenario Cartaginés. Prometo que de ahora en adelante, conforme las demás instituciones cumplan cien años, les iré suministrando mi respectiva alineación predilecta. Tranquilidad, tiempo habrá de sobra.