Fútbol Nacional

Mejengas clandestinas siguen pese a prohibición debido a pandemia

‘La Nación’ comprobó que en gimnasios y Fútbol 5 se desarrolla la actividad con completa normalidad y no se juega la modalidad que está permitida: ‘mete gol’, por lo que hay rompimiento de burbujas y contacto físico

El Gobierno de la República, por medio del Ministerio del Deporte, ha sido enfático en que las mejengas como tales están totalmente prohibidas desde marzo del 2020, cuando la pandemia por el nuevo coronavirus llegó a Costa Rica.

La industria de los fútbol 5 desde entonces afronta una grave crisis económica, ya que fue hasta finales del 2020 que los ministerios de Salud y Deporte les permitió hacer una reapertura, sin embargo esa misma se podía realizar bajo la modalidad de ‘futbolín’.

Este es un tipo de juego en el que los participantes no tienen contacto físico, además están distanciados y su movilidad se ve limitada a un espacio reducido en el terreno de juego.

Pese a que está es la única forma en la que una instalación de fútbol 5 puede operar, lo cierto es que La Nación recopiló una serie de testimonios de mejengueros que aceptaron estar practicando el fútbol como en la época antes de la pandemia, pese a que se mezclan burbujas y hay contacto físico.

Este diario confirmó con fiebres del fútbol de Alajuela, Moravia, Tibás, Guadalupe y Esparza que los gimnasios y fútbol 5 funcionan a toda hora. Pese a que los participantes del sondeo no revelaron exactamente dónde juegan, sí confesaron que van al menos dos veces por semana.

Uno de los merengueros es Luis Herrera, quien es enfático en que él nunca se detuvo, de hecho cuando la mayoría de fútbol 5 estaban cerrados, él buscó la forma de organizar encuentros.

“La verdad yo nunca dejé de jugar, cuando pasó esto de la pandemia pararon las mejengas, duramos un año sin jugar, pero después cuando abrieron yo empecé a ir con una burbuja deportiva, siempre con los mismos, solo con los compas que yo siempre veía”, relató.

Herrera explicó que él siempre encontró en los lugares a los que fue un protocolo sanitario, en el cual se les pedía llegar vestidos, hacer lavado de manos, pasar por la toma de temperatura y el uso de mascarilla hasta el momento en el que había que ingresar al campo de juego.

De hecho, Herrera indicó que desde su punto de vista no hay un riesgo como tal al ir a jugar, porque los protocolos comprueban que solamente está llegando gente sana.

“Si cierran los fútbol 5, pero dejan abiertas las ferias del agricultor, los buses, es lo mismo... En la feria hay una cercanía que no se guarda el 1,8 m de distancia, entonces al menos en ese escenario en el que nosotros vamos estamos haciendo deporte. Es más vea todo lo que llevo de jugar y yo no me he contagiado”, explicó.

Terry Morales, otro mejenguero, expresó que él y su familia son parte de la estadística de recuperados de la enfermedad, y aunque es consciente del riesgo que se corre al ir a jugar, siente que es el único escape que tiene ante los difíciles momentos que lo ha hecho vivir la pandemia.

“Hay riesgo claro, en el momento que uno va a un fútbol 5 o un gimnasio, se expone. Yo siempre he ido con todas las medidas, pero uno que es mejenguero corre el riesgo porque hay un estrés pandémico, la vida cambió y uno necesita esto. Necesitamos correr, mejenguear... Yo sí siento la necesidad de ir a jugar para olvidarme de todo esto, de la economía, del trabajo, del estrés que genera esta situación”, externó.

Más allá de los fútbol 5 es suficiente entrar a redes sociales para notar que hay grupos de mejengueros que organizan seguidamente partidos en zonas del Valle Central y alejadas, de hecho existen en Facebook páginas que se encargan de cuadrar los retos.

De esta forma, equipos de San José viajan a Limón, Guanacaste y Puntarenas a disputar duelos y también los de zonas lejanas se acercan al GAM.

El fútbol recreativo regresó por completo a la actividad sin ningún tipo de control.

“Hay un riesgo de contagio en todo lado, más si no se usa mascarilla que es el principal escudo, pero en las escuelas, colegios también hay riesgo de contagio porque toman su merienda en conjunto, sin mascarilla, y los niños no saben la importancia de la mascarilla, entonces en ese caso se tendrían que parar las lecciones también”, evaluó Alejandro Navarro, vecino de Alajuela y también mejenguero.

Las mejengas al ser recreativas no tienen un ente que las regule, sin embargo las canchas de fútbol 5 sí cuentan con Ucafusi (Unión de Canchas de Fútbol Cinco) que ha buscado regular el tema para las diferentes organización.

Según Manfred Rodríguez, presidente de Ucafusi, hay más de 50 canchas que tuvieron que cerrar sus puertas de marzo del 2020 a la fecha, porque económicamente era imposible subsistir sin la apertura real, situación que siente ha provocado que algunos administradores prefieran ‘jugársela’ con la forma de juego tradicional, pese a que no está aprobada.

Por su parte, la ministra del Deporte, Karla Alemán, ha insistido en que solamente se puede jugar ‘Mete gol’, por lo que la cancha que permita la forma normal de juego se expone a sanciones.

Fuera de San José. En los cantones de Puntarenas y Esparza las canchas de fútbol 5 han trabajado a la libre y son pocas las que respetan las directrices del Ministerio de Salud, de acuerdo a Juan Pérez, a quien llamaremos de esta forma pues prefiere evitar represalias.

“En la localidad de Barranca, al menos dos canchas continuaron funcionando con normalidad, sin poner en práctica la modalidad de “metegol”, como habían indicado el Ministerio de Salud, así como alguna otra en El Roble. Uno escucha y sabe que hay muchachos que asisten a jugar a diferentes horas y han comentado que ellos juegan con normalidad y sin mayores problemas”, comentó Pérez.

La misma situación se ha vivido en Esparza donde canchas en los barrios de Esparsol y Juanilama también han funcionado sin respetar el protocolo e incluso hasta altas horas de la noche.

“Los mejengueros asisten a jugar prácticamente a toda hora. A mí me han dicho que a veces desde las 11 de la mañana y hasta las 11 de la noche están ocupadas las canchas. Son barrios que están lejos del centro, por lo que es fácil llegar y no hay comercios o casas cerca. Otro problema es que los grupos de jugadores se topan, porque el alquiler de las canchas es por horas y todos llegan para tener tiempo. No hay control y tampoco juegan lo que llaman ‘metegol’. Las mejengas se hacen de forma normal”, explicó Pérez.

El fútbol en Costa Rica es una pasión que ni la pandemia ha podido frenar; las mejengas ahora se juegan aunque sea clandestinas y sin importar la cantidad de contagios. Todos los mejengueros entrevistados confesaron que nunca han jugado ‘Futbolín o Mete gol’ y cuando han ido a los terrenos participaron de partidos de fútbol tradicionales.

Esteban Valverde

Esteban Valverde

Periodista en la sección de Deportes de La Nación. Licenciado en Periodismo Social en la Universidad Internacional de las Américas. Escribe sobre legionarios.

Juan Diego Villarreal

Juan Diego Villarreal

Egresado de la Universidad Federada. Entre sus coberturas destacan los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, compromisos eliminatorios de la Sele, así como Juegos Panamericanos y Centroamericanos y del Caribe.