Steven Oviedo, Cristian Brenes. Hace 6 días

Luis Marín tuvo el debut como técnico de la Primera División por el que tanto esperó y la primera imagen, esa que muchas veces marca diferencia, fue bastante buena.

Atrás quedó la etapa de asistente de Óscar Ramírez o Jorge Luis Pinto, ahora Marín es quien toma las decisiones en San Carlos y en su presentación oficial el ahora entrenador vibró, siguió cada acción pegado a la línea de banda y giró instrucciones sin descanso.

Le fue imposible esconder que se sentía emocionado y se fue del Rosabal Cordero muy satisfecho de alcanzar uno de sus objetivos.

Luis Marín giró instrucciones y no se sentó en todo el juego en el que igualó 1 a 1 ante Herediano, en la fecha uno del Torneo de Clausura 2019. Fotografía: John Durán.
Luis Marín giró instrucciones y no se sentó en todo el juego en el que igualó 1 a 1 ante Herediano, en la fecha uno del Torneo de Clausura 2019. Fotografía: John Durán.

“Fue una experiencia bonita, era algo que estaba esperando hace mucho tiempo. Fue un rival duro, venir a la casa del campeón y con el equipo que tienen no fue fácil. Me sentí cómodo, pese al poco tiempo que tengo de trabajar, los muchachos asimilaron bien la idea, muchos aspectos los ejecutaron bien y hay otros en los que debemos mejorar”, manifestó.

Sería muy aventurado afirmar que esta versión de los norteños es superior a la que dejaron ver con timonel anterior, Martín Cardetti, pero con Yiyo se observó a un equipo que propone, gustan de tratar bien la pelota, con dinámica y no se encierra, pese a visitar al Herediano.

“Esto es lo que me gusta, verán un equipo compacto en defensa, con buena circulación, dinámica, rápido y con movilidad. También que se agrupe rápido y que maneje el balón”, dijo el exseleccionado.

El nuevo estratega de los sancarleños pretende consolidarse, mostrar su sello y estar cerca de lo que hizo como futbolista.

El aprendizaje que tuvo en dos mundiales como auxiliar le dan un valor agregado, según destacó, aunque reconoce que tiene mucho por demostrar y apenas inicia.

“Fuimos una generación privilegiada (mundialistas del 2002), una que obtuvo cosas importantes y ahora como técnicos tratamos de dejar huella en el fútbol nacional. Esto es a lo que aspiro ahora, que sea similar a lo que pasó como jugador, que pueda dejar un legado en esta faceta de entrenador”, agregó.

Marín tiene claro que la meta de San Carlos es como mínimo clasificar, en el Apertura 2018 lo lograron y por ende no pueden quedarse fuera en esta ocasión. Incluso, se plantea llegar más lejos y dar una sorpresa mayor.

Para esto, también analiza reforzar aún más el plantel. En su planificación está llevar a dos jugadores más para ganar profundidad en el banquillo, eso sí, depende de lo que le autorice la directiva.

“Aspiramos a lo más alto. El grupo tuvo un rendimiento muy bueno la temporada anterior y esperamos al menos hacer algo similar. No será fácil, hay equipos tradicionales que quieren ser campeones y tienen planillas más amplias, pero pretendemos competir con todos y luchar de tú a tú en cualquier cancha”, concluyó.