Amado Hidalgo. 23 agosto
Jorge Hidalgo (izquierda) y Rodolfo Villalobos (derecha) son los únicos candidatos para la presidencia de la Federación Costarricense de Fútbol. Fotografía: Nación.
Jorge Hidalgo (izquierda) y Rodolfo Villalobos (derecha) son los únicos candidatos para la presidencia de la Federación Costarricense de Fútbol. Fotografía: Nación.

¿Qué sucedería si pasáramos “un escáner ético” a los diferentes candidatos al Comité Director de la Fedefútbol, a la luz de los códigos emitidos por la misma entidad, la FIFA y Concacaf?

Recepción de regalos no permitidos por proveedores, beligerancia política, indebido manejo de dineros, conflictos de interés por posibles beneficios a familiares y omisión de deberes en el pasado reciente con lo ocurrido en el caso de Eduardo Li y el Mundial Sub-17 femenino del 2014, serían algunas de las barreras éticas que, si se aplicaran con rigor las normas, podrían frenar la carrera de muchos de los postulantes a la Fedefútbol.

Aunque solo uno de ellos fue rechazado —Jorge Castillo, quien presidió por unos días al equipo limonense, se fue y ahora vuelve— este viernes 23 de agosto se efectuará la elección del Comité Director entre “un grupo de viejos conocidos” en el Proyecto Gol, y con lunares en la materia de la transparencia exigida por los estatutos.

Irán 22 candidatos a 11 puestos, con la particularidad que muchos aspirantes se repiten en sus postulaciones para diferentes cargos (por ejemplo, Víctor Hugo Alfaro pretende ser presidente pero, si no gana, competirá para segundo vicepresidente).

Aspiran a seguir en el Comité seis de sus miembros, aunque en algunos casos en cargos diferentes, cinco de los cuales estuvieron también en la gestión de Eduardo Li.

El pasado pesa en diferente forma sobre sus hombros. Tal vez el pecado mayor es no haber hecho más para recuperar parte de los dineros que una auditoria encontró mal usados. El presidente Villalobos se limitó a llevar el documento a la causa penal contra Eduardo Li, cuando en realidad los resultados arrojaron diversos cobros y anomalías de proveedores diversos, que aún hoy siguen ligados a la Federación.

Auditoria delatora. Víctor Hugo Alfaro y Sergio Hidalgo formaban parte del Comité Organizador del Mundial Femenino sub-17 del 2014 (COL), evento del cual fueron desviados dineros hacia Eduardo Li, y se constató por la FIFA serias irregularidades con el pago a proveedores.

A Rodolfo Villalobos, aunque no fue parte del COL, se le atribuyó en la auditoria que ordenó la FIFA, un grado de responsabilidad medio (aunque era el tesorero del Comité Ejecutivo —dice el documento— no ejerció como tal, se involucró poco y tuvo discreta participación). A Víctor Hugo Alfaro, un grado alto (fue mano derecha de la directora ejecutiva del Comité Organizador en una etapa y firmó cheques) y a Sergio Hidalgo, bajo (coordinó el transporte).

La auditoría de Ernest & Young determinó que varios empleados también tuvieron responsabilidad en el manejo del Mundial, entre ellos Rafael Vargas, exsecretario general, y Margarita Echeverría, quien hoy lo suple, así como Aida Vargas, actual asesora legal, o Juan Carlos Román, de quien se dice aspirara a la Secretaria en caso de ganar el grupo “opositor”. Vargas y Román, presidentes de Linafa y futsala, respectivamente, son parte del equipo que respalda la candidatura de Jorge Hidalgo.

Fueron muchos los señalamientos de los auditores. Desde permitir que el gerente de Hospitalidad y Protocolo del Comité Organizador fuese también proveedor de un servicio de catering por el que cobró $2.655, pese a recibir honorarios por $12.800 en su cargo, hasta los pagos prioritarios a ciertos proveedores, la selección de varios de ellos con ofertas más costosas que otras no elegidas, no certeza de que los servicios fueron recibidos, relaciones de amistad entre miembros del directorio de la Fedefútbol y personas o empresas que dieron servicios, etc.

Se realizó una lista de proveedores con supuestas irregularidades: Special Ticket, Renta de Automóviles el Indio, Excursiones Marvi, Daplast, Isaseca, Inversiones Chavarría, Clean Solutions, Miguel Solo de Saldivar y y Almacén y Depósito F&A.

Al menos Special Ticket, Excursiones Marvi e Isaseca son aún proveedores de la Fedefútbol.

Mientras Sergio Hidalgo fue encargado de transportes, Excursiones Marvi fue contratada sin participar en un proceso de competencia como exige la ley cuando se utilizan fondos del Estado (este fue el caso). Sus “competidores” eran dos empresas de la misma familia, se hicieron pagos a personas físicas ligadas a la empresa (en lugar de a la empresa) y se contrató por el Comité Organizador del Mundial funcionaria de la misma Marvi para supervisar el servicio.

Según el documento, al igual que con ese proveedor, con otras empresas no se cotizó con la competencia, hubo posibles sobre pagos, conflictos de interés por influencia de Eduardo Li o Rafael Vargas (ISASECA, Clean Solutions, Inversiones Gerardo Chavarria y Miguel Zolo de Saldivar). Incluso se menciona un posible pago de dinero en efectivo al exsecretario general de la Fedefútbol por el servicio de alimentos de Chavarría.

Este último denunció el año anterior que daba una contribución a Rodolfo Villalobos cada vez que había un evento, y quería saber si el dinero se destinaba a asistir a los árbitros, como lo habían acordado. El presidente lo negó, presentó una querella, pero a las dos audiencias señaladas no ha asistido (una por estar afuera del país y la semana anterior por un dictamen médico de incapacidad).

Nunca se realizó una investigación interna o un intento por recuperar los dineros que se pagaron mal o en demasía por parte del Comité Organizador del Mundial y de la Federación. Como los $7.000 por unas butacas contratadas a la empresa mexicana Mobiliario S.A. de C.V y que nunca ingresaron al país, o los $38.000 cancelados al Indio rent a Car, y que según funcionarios de la misma organización del evento, no fueron utilizados o no se pudo constatar su uso.

Lo único recuperado fue lo que Eduardo Li aceptó devolver como parte de su “mea culpa” ante la justicia de Estados Unidos, apropiado con facturas falsas pagadas a una empresa panameña (ligada a trasiego de dinero de sobornos por Jeffy Webb).

Aunque no aparece ligado a la organización del Mundial, no podría excluirse de algún grado de responsabilidad al máximo aspirante de la oposición, Jorge Hidalgo, pues se trató de un evento de la FIFA y él mismo reconoció que, a lo mejor, en alguna ocasión firmó un cheque o algún documento, por el desorden con que se manejó el tema por parte del COL.

Dineros no permitidos. (3586)

Según el artículo 19 del Código de Ética de la Fedefútbol, las personas sujetas al mismo “deberán evitar situaciones que puedan crear un conflicto de intereses. Un conflicto de intereses puede surgir si (…) tienen, intereses privados o personales que perjudiquen el cumplimiento de sus obligaciones de manera independiente, íntegra y resuelta.”

Desde esta perspectiva, podría haber violentado dicho artículo Sergio Hidalgo, quien en los primeros años de la presidencia de Villalobos fue vicepresidente de la Fedefútbol y al mismo tiempo asalariado, como encargado del transporte interno.

Igualmente pudo contrariar la normativa Víctor Hugo Alfaro, hermano del presidente de la Comisión de Arbitraje, Óscar Alfaro, quien cobra de la Federación, donde el primero es vicepresidente, una suma superior al ¢1 millón mensualmente.

El jerarca Villalobos a lo mejor ha irrespetado el artículo 20 del mismo Código, por la recepción de regalías por parte de New Balance, la empresa que compró los derechos que tenía Lotto para la indumentaria de las Selecciones, en una transacción donde Li pactó comisiones por $500.000 con la intermediaria MIMO, de Panamá.

En diversas ocasiones han aparecido fotografías del jerarca de la Fedefútbol luciendo indumentaria de la firma New Balance, tenis de correr y uniformes y en las que Villalobos agradece la ayuda de la empresa con sede en Boston. Precisamente en el 2016, el jerarca corrió la maratón que se celebra anualmente en esa localidad, y en entrevista con La Nación, reconoció que fue invitado por la compañía deportiva, pero que le dieron solo la inscripción y él se pagó lo demás.

La inscripción para la carrera de este año cuesta, para no nacionales de Estados Unidos, la suma de $255. Villalobos también aceptó que a menudo utiliza regalos de esa empresa para correr, porque él es el presidente de una federación de fútbol y tiene que cuidar la imagen de la entidad y de los mismos patrocinadores.

Cuando se descubrió que Li había recibido sobornos por el cambio de la camiseta, Villalobos dijo en el 2015 que se rescindiría el contrato si se lograba comprobar que New Balance sabía del pago de una comisión.

Lo que se logró determinar es que Mimo International representaba a ambas compañías, pero ni Lotto ni New Balance reconocieron saber del pago. No obstante, La Nacion encontró algunas extrañas coincidencias, como que el panameño Louis Builtron pasó de trabajar de gerente comercial de Mimo a encargado para Latinoamérica de New Blance, inmediatamente después de que Panamá y Costa Rica cambiaron a Lotto por la empresa norteamericana.

También resulta llamativo lo constatado por La Nación, en el sentido de que Carlos Fernández Salazar, el padre del chofer de Eduardo Li en época de su presidencia, era socio de la familia Gerli en un par de compañías. Los Gerli son los que tienen la representación de New Balance en el país.

Carlos Eduardo Fernández Salazar aparece como fiscal de la sociedad GERLI BROTHERS COMPANY S.A., y como tesorero de INMOBILIARIA LUMPINI PHARMA S.A. En la primera figura como tesorero Allan Gerli Amador, el gerente de marca de New Balance para Costa Rica y sus hermanos, Ricardo, Javier y Paolo Gerli, son presidente secretario y vocal.

En la segunda entidad, estos tres últimos acompañan al señor Fernández Salazar. Posterior a la encarcelación de Li, fue despedido de la Fedefútbol. Lo había recomendado Max Viales Padilla, jefe de Protocolo de la Federación, y quien también figuró como directivo en la sociedad Kostakanarias S.A, sustituyendo a Eduardo Li cuando este fue encarcelado.

El Código de Ética de FIFA solo permite recibir regalos con valor simbólico o irrelevante, que excluyan cualquier influencia en la ejecución de sus funciones y que no generen conflictos de intereses. En tanto, el de la Fedefútbol prohíbe regalos con un valor mayor a $200.