Por: Antonio Alfaro.   17 mayo
Ni las ráfagas de críticas de Jafet Soto parecían capaces de provocar respuesta alguna de la Comisión de Arbitraje. Fotografía José Cordero
Ni las ráfagas de críticas de Jafet Soto parecían capaces de provocar respuesta alguna de la Comisión de Arbitraje. Fotografía José Cordero
El silencio roto

La pelota parece cruzar la línea, las repeticiones van y vienen, el debate se abre, la discusión se extiende, Jafet Soto arremete, los encargados del arbitraje callan. Quizás debo decir “callaban”. Todo depende de la hora a la que usted esté leyendo estas líneas: si su reloj marca las 10 a. m. del jueves 17 de mayo, en este preciso instante, el presidente del arbitraje tico, Ricardo Cerdas, y el coordinador Carlos Batres están a punto de responder las preguntas de la prensa después de días, semanas y meses sin dar declaraciones. Desconfiando de mi memoria, busqué en los archivos: en julio del 2017 ambos hablan en una nota de La Teja. De paso, encuentro mi entrevista con Batres para la sección Diálogos en junio del año pasado, donde el guatemalteco advierte: “Lo que no acepto es que me insulten”. Desde entonces han insultado al arbitraje tico y cuestionado su labor en repetidas ocasiones. La respuesta fue el silencio; el silencio roto o a punto de romperse… ¿Qué hora es?

(Video) Diálogos con Carlos Batres

El santo y la velita I

“Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre”, solía repetir mi madre. No hablaba, por supuesto, de Daniel Vargas, antecesor de Ricardo Cerdas como presidente del arbitraje, pero el refrán me resulta inevitable. Al parecer, en la Fedefútbol consideraban inconveniente las constantes apariciones de Vargas por aquí y por allá, en un programa de radio y el otro, en los diarios y en la televisión. Solo le faltaba el Eco Católico y el presidente de la Comisión de Arbitraje no debe salir a contestar la más mínima crítica, el gol mal anulado o la posición prohibida ignorada –consideraban en el Proyecto Gol; al parecer Rodolfo Villalobos y el departamento de prensa-. Creían, volviendo al refrán, que Daniel Vargas quemaba al santo.

El santo y la velita II

Con la llegada de Ricardo Cerdas, en noviembre del 2016, el presidente del Arbitraje fue desapareciendo poco a poco de los medios de comunicación hasta volverse casi inaccesible. “No puedo dar declaraciones sin la autorización de la Federación”, solía responder. Lo mismo Batres, de un tiempo para acá.

“En estos días no”, me respondieron desde el departamento de prensa, cuando solicité un Diálogos con el jerarca de los silbateros en diciembre del 2016. Cerdas apenas tenía un mes en el cargo y ya enfrentaba una final llena de polémica. “Cuando bajen del todo las aguas”, me respondieron en enero del 2017, cuando retomé la solicitud. Aunque la entrevista finalmente se dio a finales de febrero, una cosa me queda clara: si acaso Daniel Vargas quemaba el santo, con Ricardo Cerdas la Fedefútbol cayó en el “tan poco que no lo alumbre”.

La hoguera encendida

Mientras los jerarcas del arbitraje callaban, Jafet Soto encendía una hoguera (no una velita). Si en algún momento de la temporada ha hablado de “goles regalados” o de jugar “contra dos equipos”, en alusión al rival y a los árbitros, su discurso flameó en los últimos días casi al límite de la difamación, con expresiones como “aquí hay mano peluda”. Ni la reciente multa de 450 mil colones han moderado sus quejas, que retan a unos y fastidian a otros. En Saprissa creen con indignación que intenta condicionar a los árbitros; en la Liga recuerdan que pidió sanciones para Garrido, McDonald y Rojas. No lo dicen públicamente, pero lo sé de buenas fuentes. Jafet, mientras tanto, se muestra furioso. Indignado, encarador, sin miedo a multas ni a querellas, pasa de criticar la mala preparación de los árbitros a insinuar corrupción.

p.d. Sospecho que en nuestro país, varios equipos serían capaces, video en mano, de demostrar cuán perjudicados han sido por errores arbitrales.

Jafet Soto tiene razón sobre varias jugadas pitadas en contra de Herediano, pero equivoca el tono de su discurso.
El santo y la velita III

En la Fedefútbol, Ricardo Cerdas y Carlos Batres recibieron el permiso o la orden (quizás las dos cosas a la vez) de encarar las palabras de Jafet Soto y la ráfaga de críticas. A partir de ahora los veremos con mayor frecuencia respondiendo en público, porque en la Fedefútbol recordaron aquel viejo refrán, casi en desuso, de “ni tanto que queme al Santo, ni tan poco que no lo alumbre”.

"Lo malo no es haber sido idiota, sino seguirlo siendo", dice Mario Vargas Llosa, en su libro "Manual del perfecto idiota latinoamaricano". O, para que nadie se sienta ofendido, digamos: lo malo no es equivocarse, sino seguirlo haciendo. Al parecer, en la Federación reconocen el error y cambiarán de estrategia.
Más allá de la jugada del gol saprissista, el árbitro Henry Bejarano había tenido una buena actuación. Fotografía José Cordero
Más allá de la jugada del gol saprissista, el árbitro Henry Bejarano había tenido una buena actuación. Fotografía José Cordero
El milagro de Bejarano

Pasó inadvertido. El incendio y el humo no permitieron verlo. Jafet Soto, quien ha cuestionado públicamente a por lo menos siete árbitros, declarado non gratos a unos, expuesto sus errores, contabilizado la cantidad de veces que han perjudicado a Herediano hasta un grado “preocupante”, salvó esta vez a Henry Bejarano. No entendí. Criticó al guardalíneas que estaba a más de 50 metros de la acción; criticó a Carlos Batres y a Ricardo Cerdas; criticó a Rodolfo Villalobos. ¿Pero libró de toda culpa al árbitro, ubicado a unos 10 metros de esa pelota que al parecer sale del campo justo antes de convertirse en el pase de gol? No entendí. Es casi un milagro.

p.d. En el 2015 Jafet Soto había pedido que Bejarano no le pitara más a Herediano.

p.d. 2 Ya había publicado esta nota cuando me compartieron un "tuit" del periodista Alexander Gaitán, según el cual, en el último año y medio Henry Bejarano ha dirigido ocho enfrentamientos entre Herediano y Saprissa. En el menor de los casos, resulta curioso. (actualización hecha a las 11:42 a. m.)

Jugada de bar (y de VAR)

Si no hubieran cerrado los bares en la noche del martes, en ellos aún se estaría discutiendo la jugada del gol saprissista. No menos discusión armamos en la redacción de Puro Deporte, atentos a cada repetición aún con el partido en juego, un debate en el que debo reconocer me sentí contra corriente. “No me queda claro”, repetía. “Recordemos que la bola debe salir por completo”, insistía, mientras la mayoría de compañeros, por no decir todos, aseguraban tenerlo claro: “sí salió”. Incrédulo, vi la jugada una y otra vez, hasta que una toma de televisión, una de tantas, me hizo ceder: “sí, salió”. Ya no sé si fue por la toma o por tantas veces que escuché “sí salió”. Es una jugada de VAR, esta vez con “V” (Árbitros Asistentes de Video, por sus siglas en inglés).

A quienes piensan que con el VAR se acabará la polémica, ahí está la respuesta. Aun así, bienvenido para Rusia 2018.
Guardalíneas con cámara

Repretel no se quedó de brazos cruzados y con el pitazo final envió a su gente a la gramilla, justo al lugar de los hechos: paró al camarógrafo donde estaba el guardalínea, a los periodistas donde salió la pelota. Aunque buena la intención y rápida la reacción, tan solo me quedó claro que aquello estaba muy lejos de la realidad: el "guardalínea" con cámara tenía acercamiento, la "jugada" estaba detenida por varios minutos, no había más jugadores de por medio obstaculizando la visibilidad y mucho menos la barrida del herediano Granados. En todo caso, como televidente, prefiero el intento.

Un "tuit" más

¿A quién criticaba el presidente de Saprissa, Juan Carlos Rojas? ¿A Jafet Soto, a la prensa o a los fanáticos? A Jafet no creo, porque utiliza la palabra "amigos". A la prensa no debería, por la misma razón anterior y porque no había forma de ignorar la jugada polémica en ninguna redacción, televisora o radio. A los fanáticos, no puede ser, porque habla de análisis.

* Entiéndase por fanático aquel incapaz de ver el fútbol más allá del corazón o el hígado. Aficionados, en cambio, conozco muchos que conocen, analizan y argumentan.