Amado Hidalgo. 7 agosto

En tiempos de elección futbolera todo puede pasar. Hasta que elijan a “dirigentes muertos”, o que al menos habían recibido los santos oleos en la Fedefútbol.

A nadie preocupa de dónde vienen los votos que pondrán a los futuros dirigentes en sus sillas federativas. Ya son tres o cuatro clubes, de primera y de segunda, que pertenecen a manos anónimas, con inyección de capital desconocido, con dueños enmascarados.

Eso impide saber si hay multipropiedad, prohibida por la FIFA (un grupo empresarial con varias franquicias de fútbol). Peor aún, no permite conocer de dónde vienen el financiamiento y, si los votos que pondrán a los futuros dirigentes son inmaculados o con algún tufo raro.

Así como aparecen, desaparecen. Y si no, recuerden el anterior presidente de la A.D. Limonense, que hizo un parangón entre futbolistas malagradecidos y perros que mordían la mano de su dueño. Ahora anda en el ruedo otro “dirigente” foráneo con un pasado de sombras, cuestionado en su país y en el nuestro, pero al parecer con viejos y buenos vínculos locales.

En el protocolo de la Licenciada Margarita Echeverría, actual secretaria general de la Fedefútbol, constan testimonios que ligan al señor Olman Vega con denuncias en su pasado al frente del fútbol sala y que, según lo dicen muchos de quienes conocen su historia, provocó un pacto para que en aquel momento se alejara de la Federación.

Pero el señor Vega aspira a un puesto en el próximo Comité Ejecutivo. Todos saben el cuento, pero nadie se atreve a ponerlo en discusión, por temor a las consecuencias.

En la segunda división reina el descontento. Los dineros de la televisión no llegan directamente a los equipos, sino a los dirigentes de la Liga. Pero hay 4 o 5 clubes que firmaron con otro canal y sí reciben lo pactado. Ahora todos quieren lo mismo, pero el presidente del Ascenso se niega. Hay un movimiento para exigir cuentas, claridad e igualdad. De paso, para saber por qué no tienen voz en la elección de los asambleístas que escogerán a los dirigentes de la Fedefútbol.

El fútbol femenino tampoco transpira democracia, pues entre Unifut y los clubes están varias asociaciones de fútbol femenino que están tomadas por los mismos dirigentes, y son quienes designan a los votantes.

El balompié aficionado tiene un rosario de quejas a lo largo de los últimos años. Reclamos por dinero de los premios del Mundial, las cuotas por inscripción en los torneos, el monto de los pagos arbitrales, etc, son pan de cada día.

El fútbol sala tiene como su dirigente máximo al exsecretario de la Fedefútbol, Rafael Vargas. De él, Rodolfo Villalobos alguna vez insinuó que era la mano derecha de Eduardo Li, después lo cesó y por último revocó el acuerdo con sus compañeros, para dejarlo como un finiquito de relación laboral.

Estos son los hombres que mandan y seguirán mandando, ya sea con sus votos o con el poder que recibirán de ellos. El fútbol parece no tener escapatoria de los malos tiempos.