Todo se decide en el rectángulo de juego, pero los detalles de logística previo al partido favorecen a los brumosos

Por: Fiorella Masís, Cristian Brenes 13 febrero

El sábado Liberia viajó ida y vuelta entre Guanacaste y Heredia para jugar ante el Team. Había hecho lo mismo el jueves anterior en Grecia.

Ante la difícil situación económica del equipo, incurrir en gastos de hospedaje no está contemplado.

Hernán Fener y Rafael Núñez durante un partido disputado en el Apertura 2017. Foto: Rafael Pacheco
Hernán Fener y Rafael Núñez durante un partido disputado en el Apertura 2017. Foto: Rafael Pacheco

Diferente realidad vive Cartaginés, su rival de este miércoles. Los brumosos partieron hacia el territorio chorotega un día antes del compromiso, después de un almuerzo grupal.

Los jugadores tendrán las comodidades normales de un club de fútbol: transporte con suficientes horas de anticipación, hospedaje y cualquier otro detalle al que los brumosos le han puesto atención.

No es un juego cualquiera, prácticamente estos conjuntos se están disputando la permanencia en la Primera División, y aunque todo se resuelve en la cancha, Cartaginés ya va ganando.

Actualmente los dos viven con los fantasmas del descenso, pero en tema de finanzas tienen un presente desigual.

En Liberia lo tienen claro, más horas de viajes y menos descanso merma también los entrenamientos y les puede pasar factura.

“Lo lógico hubiera sido darles un mejor trato a los jugadores, que se quedaran allá en San José, pero la situación económica no nos lo permitió. Ellos sabían cómo iba a ser”, explicó el presidente de Liberia, Jorge Sánchez.

Contrario a lo vivido por el equipo blanquiazul, que aunque ha sufrido de esos inconvenientes, en este momento no los afecta.

Luis Fernando Vargas, presidente de Cartaginés, reconoce que brindarle todo el apoyo a sus futbolistas les permite mantenerlos concentrados en el único objetivo de sacar los tres puntos en Liberia.

“Es importante cuidar los detalles en alimentación, descanso y traslado. Ahora que tenemos la posibilidad de dar las mejores condiciones, es importante que ellos estén cómodos y tranquilos para que den el 100%”, comentó.

Vargas lo tiene claro: la directiva cumple y esperan lo mismo de sus futbolistas.

“Da mucha tranquilidad, a nosotros por la responsabilidad que tenemos, pero también los obliga más a ellos. Nosotros cumplimos con lo que corresponde y esperamos que los resultados se den pronto”.

De esa paz poco pueden contar los liberianos, quienes constantemente tienen atrasos de salarios y cuando les pagan es prácticamente en abonos.

El jerarca del club asegura que con algunos pagos hubo arreglos hechos por la junta directiva anterior, sin embargo, esos también se atrasaron.

A eso se le suman tres meses incompletos y solo han recibido el dinero de la primera quincena de febrero.

“Nos estamos entendiendo y es una gran ayuda para que solventen sus problemas y que se les dé algo de motivación”, apuntó el jerarca liberiano, Jorge Sánchez.

Los jugadores no esconden la desazón por ambas situaciones: últimos de la tabla general, a siete puntos de Cartaginés, y una economía paupérrima.

“Este es el partido de la permanencia. Hay que tener claro que si perdemos ya nos sacarían muchos puntos. Intentamos dejar los problemas aparte cuando entramos a la cancha, pero no podemos engañar que es complejo, algunos no tienen para la comida, otros para ir a entrenar y esto no es de un mes o dos, sino que son seis y esto no cambia”, mencionó Félix Montoya.

La ‘final’ de este miércoles les puede devolver algo de esperanza o hundirlos más. En frente tendrán un rival que se concentra en hacerles daño con el mismo objetivo de salvar la permanencia.

“No podemos pensar en Liberia, sino en nosotros y en puntuar. Ya no hay más abajo, debemos levantarnos porque estamos tendidos en la lona”, agregó el brumoso Néstor Monge.

Para atraer más afición, Liberia puso un costo general de entradas en ¢3.000, mientras que los niños menores de 12 años no pagan.

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