José Pablo Alfaro Rojas.   22 abril

De un pequeño portón rojo se desprende un angosto pasadizo de cemento que colinda con dos caseríos, uno en cada costado. Son 19 diminutas casas de madera y lata con precaria apariencia que se levantan una detrás de otra, escondidas, a la par de un río sucio.

Zacarías abre el portón y me invita a entrar. Camina hasta el final del pasillo de escasos 15 metros y me muestra un planché de cemento que más bien parece un basurero. A pocos metros se aprecia el río y a la distancia, al otro lado del torrente, la pared trasera de un enorme edificio que en muy poco tiempo se convertirá en un nuevo complejo habitacional.

"Aquí jugaba bolinchas el Paté, pero antes esto estaba limpio", dice Zacarías, un joven amable que recién vendió todos los helados de palito que cargaba en su hielera. Vecino de Bajo Piuses, como Wálter Centeno, me enseña su barrio.

Este es el camino hacia un pequeño planché donde Paté jugaba bolinchas. Fotografía: José Cordero.

Bajo Piuses pertenece a Cinco Esquinas, el tercer distrito más pequeño entre los 484 que componen el país y un barrio marginal sobrepoblado. Un censo elaborado en el 2011 determinó que en este lugar la densidad de población es de 8,9 habitantes por km2.

En cada pasadizo, por pequeño que se mire, parece posible que se esconda otro caserío. Y en esta coyuntura, casi todos saben cuál es la “calle de los Centeno”.

Es fácil saberlo, no tanto encontrarla. En este poblado de más de 6.000 habitantes hay minisúper, panadería, venta repuestos y salón comunal. Desde la calle principal se aprecia una pequeña entrada, ‘decorada’ con paredes de zinc pintadas con espray en aerosol.

Entrada al lugar en donde se crió Centeno. Más adelante se abre un callejón conocido como la Calle de los Centeno. Fotografía: José Cordero.

Cuando me disponía a entrar por allí fue que me encontré a Zacarías, quien luego me llevó hasta el planché donde dice que Paté jugaba a las bolinchas con ‘Piel Roja’ y ‘Los Segura’, los otros niños del barrio. Lo sabe porque sus primos, oriundos de Bajo Piuses, también lo hacían.

Él se acuerda bien de Paté y el vecindario entero también. El vendedor de helados me presentó a doña Isa, quien vive a solo metros de la calle de los Centeno, en una casa bien cuidada. Me contó que allí todavía residen los hermanos y los sobrinos del exfutbolista.

Ver más!

La señora recuerda bien al pequeño talentoso que salía a tocar el balón en la calle sin salida que está al frente de su casa. Es el orgullo del barrio, el niño pobre que jugaba a diario en la plaza de Colima y que luego brincó al Saprissa, como también lo hicieron Douglas y Alejandro Sequeira, los otros dos futbolistas criados en Bajo Piuses, y vecinos de Centeno.

Douglas y Paté caminaban 500 metros hasta la plaza de Colima para ver cuál grupo de mejengueros les 'daba pelota'. Un ritual frecuente que, con el paso del tiempo, atrajo a decenas de vecinos que se asomaban a mirar los partidos de canchas abiertas.

Pronto armaron un equipo que el menor de los Sequeira define como "muy competitivo", conformado por una mayoría de talentos de Bajo Piuses y otros barrios aledaños.

En ese entonces, Alejandro Sequeira ya era parte de la academia morada. Para Paté y Douglas todo consistía en jugar. No les pasaba por la cabeza el fútbol profesional, hasta que Alexandre Guimaraes los miró en un partido de Juegos Nacionales y se los llevó a la S.

La calle. La charla con doña Isa se cortó cuando Zacarías señaló con su dedo a a un joven con gorra blanca hacia atrás que se dirigía hacia la calle de los Centeno.

Es el sobrino de Paté y le dicen Cochi.

Cochi me saludó rápidamente, me confirmó que toda su familia vivía allí y se fue en silencio, como si no quisiera hablar demasiado.

Caminé solo unos metros para conocer la calle de los Centeno, un angosto pasadizo (otro más) que se abre al costado izquierdo de una vía sin salida.

La Calle de los Centeno, en el barrio Bajo Piuses en Cinco Esquinas de Tibás. Fotografía: José Cordero.

Cada casa pega con la próxima hasta que acaba el pequeño túnel. Todas son del mismo color. En ese barrio todavía residen los hermanos de Centeno y algunos de sus sobrinos.

En Bajo Piuses todos saben que ahí se crió el ícono morado; Paté cumple la premisa de que el talento no conoce de clases sociales. No importa si se esconde en un callejón sin salida.