Daniel Jiménez. 10 agosto

Las últimas horas no han sido fáciles para el volante Marvin Angulo, pues se confirmó que estará al menos seis semanas fuera por una lesión en el ligamento colateral medial de la rodilla izquierda. Eso sí, más allá del dolor, el creativo del campeón nacional tiene un apoyo muy particular.

Se trata de su hijo Mateo de cinco años, quien es su inspiración, máxime ahora que no verá a su padre en el campo por mes y medio.

Mateo conmueve a su papá cuándo le pregunta si el domingo irán al estadio a verlo jugar, máximetratándose de un partido contra el Herediano, a las 5 p. m. en La Cueva.

El hijo menor del volante es además su mejor crítico, pues siempre está atento a lo que su padre hace bien o mal en el campo. Su hija mayor, Amanda, de 10 años, es más benevolente con las críticas; aunque también acostumbra ir al estadio, su pasión es el patinaje. Mateo, en cambio, no perdona.

“Cuando yo juego se queda sentado y luego analiza los partidos. Me critica fuerte cuando me ve, más allá de si hago gol o no, me dice si jugué bien o en qué fallé. Está pequeño, pero ya entiende cómo es esto”, reveló el futbolista.

Incluso cuando el mediocampista falla alguna acción es cuando más aparece el pequeño: “Cuando fallo un gol, me dice ‘¡qué chapa!’, que cómo fallé eso. Es directo. Es una situación que me sorprende porque es pequeño, pero aprende muy rápido”.

Angulo también reveló que es fan del fútbol internacional, pues ve juegos del Real Madrid y el Barcelona, pero también los del campeonato nacional, aunque más los de Saprissa.

Angulo encuentra ese apoyo en su pequeño en una semana complicada, pues esta es la segunda lesión seria en menos de tres meses. En el torneo pasado sufrió una ruptura del tendón del músculo aductor largo del muslo izquierdo, recuperación que le llevó unas ocho semanas.

El mediocampista conversó con La Nación sobre cómo toma esta nueva dolencia y cuál es su mayor impulso para estar de regreso a las canchas. Además, afirma que el arbitraje no defiende al jugador habilidoso.

La lesión se dio el domingo pasado, en el triunfo del campeón nacional frente a la UCR de visita (4-0), luego de una falta de Frank Zamora, quien obligó a salir de cambio al morado, aunque este solo llevara cinco minutos en cancha.

—¿Qué recuerda de la jugada?

—Estaba por el lado del área y en eso vi que venía el jugador... yo traté de frenar y no complicarme. Cuando le iba a hacer un pase a Alexander Robinson, sentí la patada del jugador. Para mala suerte fue en la pierna en la que estaba apoyado y por eso me pasa la lesión.

—¿Qué es lo más duro de este diagnóstico de al menos mes y medio fuera?

—Yo soy de un carácter muy tranquilo, por algo pasan las cosas, Dios tiene el control de todo, Dios sabe por qué pasan las cosas, me lo tomo tranquilo, como una pausa en mi carrera de futbolista y dedicándole un rato a la familia.

—¿Qué le dicen sus hijos?

—Me dicen que si vamos a ir al partido del domingo y que si voy a jugar.

—¿Cómo ha tomado su hijo Mateo lo de la lesión?

—Me pregunta que dónde está, que si es en la rodilla, pero me dice que no ve sangre. Mateo me pregunta mucho que si vamos a ir al estadio, que necesitamos ganar. Por ese lado me duele bastante la lesión.

—¿Lo llevará al estadio o tiene que estar en reposo?

—El doctor (Esteban Campos) me comentó que tenía que estar en reposo hasta el lunes, que no puedo salir ni a la esquina, porque el jueves me inyectaron plasma rico en plaquetas en la rodilla.

—Las lesiones de ligamento son muy delicadas. ¿Se imaginó usted que fuera algo así?

—Cuando me pasa lo de la jugada, sentí algo en la rodilla, pero no pensé que fuera para tanto. Michael Barranes me levantó, pero sentí floja la rodilla y en eso la bola estaba pasando por el lado donde yo estaba, pero de una vez le dije que no me la diera. De una vez me fui para la banca a que el doctor me revisara.

—¿Cómo sobrellevar estas seis semanas fuera?

—Es bastante duro no tanto por las seis semanas... venía saliendo de una lesión de casi dos meses para otra de mes y medio. Por ese lado duele, por la continuidad que quería agarrar en este torneo. Más allá de eso, lo tomo tranquilo. Debo llegar en el momento justo.

05/08/2018, San José, Desamparados, Estadio Jorge Hernán Cuty Monge, partido de la jornada 3 del torneo de apertura 2018 entre la UCR y el Deportivo Saprissa. En la fotografía Marvin Angulo DS. Fotografía José Cordero
05/08/2018, San José, Desamparados, Estadio Jorge Hernán Cuty Monge, partido de la jornada 3 del torneo de apertura 2018 entre la UCR y el Deportivo Saprissa. En la fotografía Marvin Angulo DS. Fotografía José Cordero

—¿El jugador que lo lesionó no se ha comunicado con usted en las últimas horas?

—No, para nada.

—¿Qué le dice al arbitraje luego de esta acción?

—Yo trato de no meterme con los árbitros, nunca he sido de reclamar ni hacer nada, ni polémica, pero no estoy con lo que ellos permiten: a unos sí les pitan y a otros no; se nota mucho en el partido a quiénes les pitan y a quiénes no.

“Eso no debe ser así, se tiene que proteger al jugador habilidoso. Ahora critican que se pasa en el suelo, pero las cosas tampoco son así, no defienden al jugador que quiere hacer la diferencia”.

—¿Cómo se toma eso?

—Por dicha estoy tranquilo, no estoy desesperado ni ansioso. Hay que llevar un proceso para recuperarse. Por ese lado estoy tranquilo. Queda apoyar.

—¿Qué le dijeron sus compañeros y el cuerpo técnico?

—Me dieron el apoyo y que esperan que esté de vuelta con todos lo más pronto posible.

—¿Qué le dice a la afición?

—Le digo que muchas gracias por los mensajes que me han puesto en las redes sociales. Voy a recuperarme lo más pronto posible.