Por: Diego Bosque 24 octubre, 2013

Diego Bosque G.

“No entiendo cómo la Federación Costarricense de Fútbol permite que un equipo esté así”, repite una y otra vez el veterano delantero limonense Kendall Wilson, mientras se toma la cabeza como buscando ideas.

La crisis económica del club caribeño ha empujado a los jugadores a buscar otras actividades para llevar dinero a sus familias.

Wilson, de 36 años de edad y padre de dos hijos, hizo una pausa para atender las consultas de La Nación antes de salir a repartir pan junto a su novia. El ariete debe salir del entrenamiento unos minutos antes, pues, el deber lo llama.

Kendall Wilson trabaja en el muelle de Limón y juega fútbol. | DIEGO BOSQUE
Kendall Wilson trabaja en el muelle de Limón y juega fútbol. | DIEGO BOSQUE

“Aquí hay jugadores que ni duermen de pensar en que tienen que pagar el alquiler de la casa, la comida de los hijos y deudas”, concluyó Wilson.

Otro de los que debe salir rápido de cada práctica para ir a trabajar es el volante Alexander Espinoza.

“Todos sabemos cuál es el problema y sabemos que solo como familia podemos salir adelante (...) uno se esfuerza por su familia que es lo más importante”, detalló.

En ocasiones, el mediocampista debe trabajar de 8 a.m a 4 p.m y al salir debe correr para llegar a entrenar a las 6 p.m.

Espinoza, quien trabaja en el muelle de Limón, es casado y padre de dos hijos.