Fanny Tayver Marín.   21 enero
José Miguel Cubero emergió del banquillo para ayudarle a Alajuelense a avanza a la final de la Liga Concacaf. Fotografía: Prensa Alajuelense

Alajuelense sufría en un partido muy complicado contra Olimpia. Era una semifinal con tintes de final entre el campeón de Costa Rica y el bicampeón de Honduras.

Era de esos partidos que son muy distintos a lo que se ven en el torneo local, de esos que los futbolistas siempre afirman que se juegan diferente, pero que de alguna manera se ganan.

José Miguel Cubero estaba en la banca y con su ingreso cambió todo. Alex López se liberó un poco más y la Liga salió de la incomodidad en la que estaba. No hubo goles durante el tiempo regular y el finalista de la Liga Concacaf saldría desde los lanzamientos de penal.

“Los penales los trabajamos durante la semana, era una posibilidad que se podía dar, aunque no queríamos, porque sabíamos lo que se sufre, pero los jugadores íbamos con la confianza de que teníamos que lograrlo”, afirmó Cubero en la conferencia de prensa virtual organizada por la Concacaf.

Aunque Alajuelense tiene buenos cobradores, muchos rojinegros depositaban sus esperanzas en Leonel Moreira.

Igual que el partido, la ruleta rusa también fue pareja.

Por Olimpia habían anotado Yustin Arboleda, Michaell Chirinos y Eddie Hernández; mientras que en la Liga también acertaron Bryan Ruiz y Yurguin Román.

Venía el turno de José Miguel Cubero. El portero Harold Fonseca le dijo algunas cosas, tendiéndole una trampa para ver si el mundialista de Brasil 2014 caía y la intención le salió al revés.

Con toda su experiencia, el sarchiseño engañó al arquero y con fuerza tiró al centro, anotándole y luego de ganarle la partida en ese momento, también le respondió a las palabras iniciales, porque el guardameta hondureño era el siguiente en la lista de Pedro Troglio.

Fonseca tiró el penal y pegó el balón en el vertical. Después de eso, también anotaron el rojinegro Fernán Faerron y el hondureño Johnny Leverón.

Para el penal decisivo, Alajuelense apostó por el defensor mexicano Daniel Arreola, quien también le hizo una distracción al portero y con la zurda terminó de definir la serie, en la que los manudos tuvieron un 100% de efectividad.

¿Qué fue lo que pasó en ese cruce de palabras? “Con el portero son cosas que se juegan, antes de tirar él hace lo suyo, pero hay que tener la concentración para patearlo, ir definidos a lo que uno quiere, no cambiar a última hora porque le puede pasar a uno factura. Él dijo unas cosas, pero no me va a alterar en nada y al final se dio a favor mío, a favor de la Liga”, explicó Cubero.

Y añadió: “Yo sabía que le tocaba a él tirarlo luego y hay que jugar también un poco con todo eso, porque la parte mental juega un papel importante”.

Ahí quedó en evidencia la experiencia, porque el sarchiseño no perdió la cabeza y más bien sacó provecho de eso.

“Él jugó conmigo, trató de jugar antes del penal y es normal, todo eso se juega en una final, en unos penales y ya después me tocaba a mí, porque sabía que le tocaba a él después, pero nada personal, ni nada, ni tampoco fue que me dijo algo grosero o algo, no, no… Si no un poco de palabras que es mejor en algunos momentos no decirlas, verdad”, indicó.

Para Alajuelense no fue un partido sencillo, pero resolver el escollo contra Olimpia de esta forma le da más confianza al equipo, porque hasta hace poco esas definiciones se le negaban y le generaban fuertes dolores de cabeza.

Lo vivido en el Morera, con esa frialdad en cada lanzamiento, le demuestra al grupo que de nuevo puede ser muy fuerte con ese recurso que le dio tantos réditos años atrás.

En parte fue comprobar lo que Andrés Carevic y sus hombres sabían, porque desde que practicaron los penales, en el equipo estaban claros de que si era así como se iba a resolver la serie, en esta ocasión sí tenían probabilidades muy altas de avanzar a la final de la Liga Concacaf, tal y como sucedió.

“Venimos trabajando, un partido bastante difícil, complicado, habíamos visto los videos del equipo, del Olimpia y nos costó, el partido fue de tú a tú. Por momentos tuvieron la oportunidad de anotarnos, nosotros también. Al final nos vamos a una tanda de penales en donde era un criterio totalmente diferente. Me gustó el partido. Fue digno de una semifinal y hay que felicitar al Olimpia que vino y se paró bien acá, tiene grandes jugadores, pero al final, el resultado se dio a favor de nosotros”, sintetizó Cubero.

Aparte de ser clave en los penales, el mediocampista le dio un segundo aire a la Liga en el momento en el que más lo necesitaba.

“El profesor lee el partido, sabe que en algún momento Alex tiene un desgaste, Bryan también, había que tener un poco de equilibrio, no pasar tantos apuros, porque el partido se podía ir cerrando y si se tenía que llegar a los penales. Estar delante de la línea de cuatro, darle estabilidad al equipo. En la media siempre tiene que haber un jugador que venga fresco de la banca”, reseñó.

Para él, es gratificante ver como una actuación suya resulta clave.

Después de la seria lesión que sufrió comenzando el torneo pasado, al fracturarse cuatro vértebras, tuvo que armarse de paciencia, lidiar con el dolor y cumplir su propósito de volver a jugar, a pesar de que al principio estaba tan preocupado que pensó lo peor.

Cubero reapareció al final del torneo y después de muchos meses fue hasta el sábado pasado que volvió a jugar un partido completo.

Ahora, esta vez, contribuyó para que Alajuelense esté en la final de la Liga Concacaf que se disputará el próximo 3 de febrero. Su rival lo conocerá el viernes. Puede ser Saprissa, o el Arcahaie de Haití.