Por: Fiorella Masís.   19 diciembre, 2017

A José Giacone le ha tocado morder el polvo. En 11 meses vivió dos salidas de los equipos más importantes del país, pero eso nunca lo desanimó para ir por su objetivo.

José Giacone antes del partido ante Herediano en el Rosabal Cordero.
José Giacone antes del partido ante Herediano en el Rosabal Cordero.

Hoy está en la final del Apertura 2017 con Pérez Zeledón y cumple parte de esa meta, porque para que sea completa deberá superar a Herediano.

El argentino que pasó por Saprissa como asistente de Jeaustin Campos y por Alajuelense en el puesto de primer entrenador, dejó atrás los momentos de amargura.

Se pudo pensar que estar en las instituciones morada y manuda le iba a abrir la puerta al deseado cetro, pero fue muy lejos del Valle Central donde encontraría el dulce sabor de ser finalista.

En la casa tibaseña incluso lo llamaron “el timonel del futuro” y tiempo después la historia se tejió completamente distinta.

Cuando el Saprissa despidió a Jeaustin Campos, en setiembre de 2015, también le mostró la salida a Giacone y con ello se apagó la ilusión de un proyecto diseñado a partir de títulos.

Con sorpresa, ocho meses después regresó la oportunidad en un equipo llamado grande. La Liga volteó su mirada hacia el suramericano.

Como otros, llegó al Morera Soto con la esperanza de salvador, pero solo pasaron tres meses y él mismo puso la renuncia.

Dos intentos sin éxito y quedó la interrogante de si Giacone era un técnico para este tipo de clubes.

Raúl Pinto, en ese entonces presidente rojinegro, cuestionó haber llevado al banquillo a Giacone. Sin embargo, hoy piensa muy distinto.

El exjerarca no encuentra una respuesta clara de ¿por qué a Giacone no lo acompañaron los resultados?

José Giacone (izq.) durante su etapa como técnico de Alajuelense. Foto de: Diana Méndez.
José Giacone (izq.) durante su etapa como técnico de Alajuelense. Foto de: Diana Méndez.

“Eso siempre ha sido una duda muy grande (el porqué de mal paso por la Liga), ya que él como entrenador es muy trabajador, de mucho carácter, pero con la Liga no llegó a tener ese clic con jugadores y no se logró esa comunión. Es un entrenador triunfador, en la Liga no se dio por no sabemos qué...”, expresó Pinto.

Esas características hicieron que Giacone encontrara trabajo pocos días después, cuando Pérez Zeledón lo contactó.

Torneos de gran nivel con la UCR (Verano 2014) y Belén (Verano 2016) seguían siendo indicadores de la capacidad del estratega, pese a lo sucedido en Saprissa y Alajuelense.

El objetivo de los generaleños eran llegar hasta la final y Giacone les cumplió el cometido.

Reconoce que a nivel mediático tiene más impacto un conjunto tradicional, pero eso queda de lado.

“Estar en un pueblo, lugar donde toda la gente se conoce, también lo hace muy bonito”, asevera el técnico.

Giacone se amolda, implementa su librillo, basado en trabajo, actitud y orden. No necesitó de un club grande para acercarse a su anhelo.

“Siento como que lo planeado va saliendo. Personalmente uno se va superando, todo eso es gratificante, pero todavía no podemos pensar en ello”.