Daniel Jiménez. 13 febrero

El mal cartaginés está identificado: la inconsistencia. Los brumosos hacen buenos partidos de visita, pero en el Fello Meza las alegrías son a cuenta gotas para su afición.

Los cartagineses igualaron sin goles ante San Carlos. El juego no fue malo. Estuvo intenso, equilibrado y con acciones para ambos equipos.

Brumosos y norteños empataron sin goles esta noche en el estadio Fello Meza. Foto: Rafael Pacheco
Brumosos y norteños empataron sin goles esta noche en el estadio Fello Meza. Foto: Rafael Pacheco

Al final, el resultado impidió que los dirigidos por Martín Arriola lograran su segundo triunfo en casa. Solo acumulan un gane, una derrota y dos empates. Tienen cinco puntos de 12 posibles para un 42% de rendimiento en el que debería ser su fortín.

Situación diferente tienen lejos de su casa, donde posee 10 puntos y un 67% de rendimiento.

El control del balón pasó por parte de los locales, pero el orden defensivo visitante también fue como un reloj suizo.

El estilo de Martín Arriola es claro, pero juega en exceso para el cubano Marcel Hernández, quien lo intentó por todos los medios, pero no llegó la anotación.

Eso sí, el caribeño regula su juego, por lapsos camina y aprieta el acelerador solo cuando lo amerita. En ocasiones pecó de individualista.

Lo anterior no le quita que Marcel volviera a ser el mejor cartaginés en el terreno de juego. Fue quien más peligro llevó en el arco de Marco Madrigal. El que más se hizo sentir. Fue al balón con agresividad y chocó fuerte con los centrales sancarleños.

Paolo Jiménez tuvo su juego característico. Hizo bicicletas y su más que patentado recorte, pero hasta ahí.

A quienes les faltó intensidad o cambio de ritmo fue a jugadores como Manfred Russell y Jossimar Pemberton. Ambos no estuvieron finos en ese último pase a sus compañeros en el ataque.

Por su parte, los norteños encontraron en su delantero de siempre todo el arsenal de ataque: Álvaro Saborío. También un punto alto fue el extremo Diego Madrigal. El Fello Meza fue testigo de la velocidad y picardía del jugador.

Saborío es peligroso en el juego aéreo y por su experiencia sabe cómo hacerle daño a una defensa que tuvo en Erick Cabalceta su punto más alto.

Los porteros Darryl Parker y Madrigal tuvieron lo suyo. Ambos estuvieron seguros.

Al juego le faltó su figura. Ese jugador que fuera fantasioso, osado, que rematara de media distancia, que fuera pícaro y que con una acción marcara una diferencia tal que definiera el partido.

En la táctica fija, los sancarleños generaron más oportunidades, pero sin mayores sustos para Parker.

Los actores entregaron un juego digno, parejo, pero sin el gol. El juego era un típico compromiso que el que mete un gol, gana; pero ese tanto nunca llegó. El festejo se atragantó en casa. El hincha brumoso se fue con ganas de celebrar.

Todo lo contrario para la acera del frente, pues Luis Marín y compañía pudieron salir ilesos y continuar su luchar por ascender posiciones en la tabla y soñar con la clasificación, tal y como lo hicieron en el torneo anterior.

El próximo fin de semana ambos clubes volverán a la acción: Cartaginés visitará este sábado al Santos de Guápiles a las 6 p. m., mientras los Toros del Norte recibirán a Carmelita este domingo a las 6 p. m.