Steven Oviedo.   24 marzo
Rándall Azofeifa marcó el primer gol del Herediano. Fotografía José Cordero

El Rosabal Cordero fue el escenario donde dos felinos peleaban por la supervivencia: un león que no podía tener más rasguños ante un tigre que apenas y podía sostener su corona de campeón. La batalla por la vida la ganó el Herediano, que está más vivo que nunca en la lucha por la clasificación y de paso le asestó un golpe casi letal a Alajuelense.

Los dos estaban contra la pared, sin margen de error, pero los yerros fueron los que inclinaron la balanza a favor de los rojiamarillos, que con dos partidos por disputar avivan sus ilusiones de ser el invitado indeseable en las semifinales.

Las cosas que le pasan a Alajuelense en este torneo son inexplicables. Cuando no sabíamos que otro mal podía adolecer el equipo de Hernán Torres, expulsaron a Patrick Pemberton y les pitaron un penal en contra.

Esto ocasionó el disparo desde el manchón blanco que convirtió en gol Rándall Azofeifa para el Herediano, pero la principal causa del tanto florense se dio tres minutos antes del fatídico penal cobrado, al minuto 45, con mucha sobriedad por el volante.

Antes del penal, Freddy Álvarez tuvo un mano a mano con Daniel Cambronero en el que tenía la apertura del marcador, pero fue incapaz de definir bien ante el arquero florense.

El hubiera no existe, pero ese gol le cambiaba el partido a Alajuelense, que ve destruidas sus aspiraciones por una jugada en la que Porfirio López es corresponsable del penal, pues perdió la posesión contra el mexicano Aldo Magaña, y eso que el azteca no puede alardear de ser el más veloz en el equipo de Jafet Soto.

Alajuelense no estaba para ir perdiendo en ese primer tiempo, incluso daba señales de que el partido no le era tan lejano, porque aunque Herediano tenía la pelota, no profundizaba.

A la Liga siempre le pasa algo, lo hemos visto en el torneo con lesiones que lo han mermado y situaciones de partido completamente atípicas.

El estratega manudo se esfuerza por hacer una Liga competitiva, pero hay circunstancias ajenas a su control que no le permiten pelear en igualdad de condiciones.

Torres hace apuestas arriesgadas por el poco material humano con el que cuenta. Un ejemplo de eso es Facundo Zavala o Anthony López, quienes toman posiciones en la cancha en la que al principio del torneo no se pensaba que iban a ser utilizadas por ellos.

No se le puede quitar mérito al Herediano, los rojiamarillos tenían más la pelota que su adversario y crearon opciones de gol.

Antes del tanto de Azofeifa, la más clara la había tenido el mexicano Gerardo Lugo, que con una bicicleta dejó parado a Kenner Gutiérrez en el área y estrelló la pelota en el poste, al 17’.

Para la segunda parte y por si le hiciera falta algo malo a Alajuelense, el joven que abandonó su cantera en busca de un futuro mejor, Orlando Galo, se inventó una gran jugada en la esquina ante dos adversarios y le sirvió la pelota a Aldo Magaña que simplemente fusiló a Mauricio Vargas, para el 2-0 definitivo.

Las penurias de Alajuelense siguieron cuando, nuevamente, salió lesionado Marco Ureña, a quien habían recuperado para este partido y apenas pudo disputar 50 minutos.

Ya en ese punto, Hernán Torres no tenía armas en su arsenal, el último cartucho fue Róger Rojas, quien no lo hizo mal, pero al ver su quinta amarilla en el torneo se perderá el juego de los manudos ante Pérez Zeledón, de este jueves.

Por si fuera poco, Porfirio López vio la tarjeta roja en el minuto 94, un poco drástica, pero tampoco podrá estar disponible para lo que le queda a Alajuelense, que parece ser unos partidos más del torneo y preparar el siguiente.

Parece que al final Jafet Soto tenía algo de razón: el Tigre anda suelto y en esta ocasión se comió al León, que aunque la matemática dice que aún tiene opciones de clasificar, todo hace indicar que quedará fuera de la gran fiesta.