Cristian Brenes.   14 agosto
La afición rojiamarilla se impacientó por momentos y expresó su malestar con silbidos. Aldo Magaña devolvió todo a la calma con su tanto en la agonía del partido. Foto CARLOS GONZALEZ/AGENCIA OJOPOROJO.

Herediano no encuentra el ritmo de carrera que se le conoce, su paso es totalmente irregular en el Torneo de Apertura 2019 y hasta el colero de la competencia lo hizo sufrir de más, en esa lucha por meterse entre los líderes.

Más allá de que los florenses se sacudieron la presión de no ganar en tres juegos (dos derrotas y un empate), la victoria ante Limón 3 a 2 les dejó un sabor agridulce y una lista muy larga de aspectos a mejorar en lo táctico.

En el Team no están acostumbrados a dejar ir un 2 a 0 en su estadio y mucho menos frente a un rival que vive adversidades dentro y fuera de la cancha. Sin embargo, al parecer estos rojiamarillos no saben aún cómo sacudirse del letargo en el que están.

Los dirigidos por Jafet Soto enfrentan muchas dificultades para traducir en goles todas las oportunidades que generan, al punto que necesitaron 19 disparos (nueve directos y 10 desviados) para concretar sus tres tantos.

Además, les cuesta administrar la ventaja y con muy poco los caribeños los pusieron contra las cuerdas y estuvieron a nada de conseguir un empate que era oro puro.

De no ser por la anotación agónica de Aldo Magaña en el minuto 86', los jugadores y el técnico hubiesen sentido con más fuerza los silbidos y la frustración que externaron por lapsos los aficionados presentes en el Rosabal Cordero.

Herediano tuvo que trabajar horas extra contra la Tromba para abrir el marcador en el 36'. Berny Burke aprovechó un servicio de Francisco Rodríguez para concretar, tras 10 disparos hasta ese instante. Al menos el dominio local le permitió irse con ventaja al descanso.

Para el complemento el dominio florense se incrementó y en el 57' todo hacía indicar que el triunfo sería sin sobresaltos. Rodríguez convirtió desde el punto de penal, luego de una falta que le cometieron a él mismo.

Hasta acá, todo era normal para el Team, pero llegó la relajación y Limón no perdonó. Marvin Esquivel consiguió un golazo con un disparo de larga distancia en el 72' y Ryan Bolaños silenció el Rosabal en el 76', al cerrar un centro desde la derecha que no pudo retener el arquero Esteban Alvarado.

Con solo dos remates directos la visita hizo tambalearse a los rojiamarillos. Las quejas de los seguidores se hicieron sentir. La ventaja se esfumó en un abrir y cerrar de ojos, frente a un equipo que llegó con cinco derrotas y solo un gane.

Más allá de triunfar, Soto deberá redoblar esfuerzos y ajustar el funcionamiento de su equipo. El Team está lejos de ese plantel sólido, que golpea con facilidad y suele recibir muy poco daño.

El tiempo juega en su contra, no obstante, al menos cortaron la racha adversa y tuvieron reacción en un momento muy crítico.