José Pablo Alfaro Rojas.   27 marzo
Michael Barrantes, jugador morado, es presionado por el volante rojiamarillo, Gerson Torres. Fotografía: John Durán.

Cuando se espera un descalabro económico sin precedentes en el fútbol, los equipos y la Fedefútbol acuden a un salvavidas otras veces rechazado: acelerar un proyecto de ley que se encuentra en la corriente legislativa para que se permita que las bebidas alcohólicas patrocinen el deporte.

El controversial plan es visto como urgente en la coyuntura actual, en la que los clubes resienten la ausencia de taquillas, la disminución en la venta de artículos deportivos y la salida de patrocinadores. Es el aporte de las televisoras por el pago de los derechos de transmisión lo que les permite cubrir, en gran medida, los salarios de los jugadores.

"Hemos encontrado viabilidad. Ya son meses de reuniones con las fracciones, sobre todo lo que concierne al proyecto de ley y que se permita la publicidad de licores en los estadios. Del dinero que ingrese, se estaría destinando un porcentaje a otras obras sociales importantes", explicó el presidente de la Fedefútbol, Rodolfo Villalobos.

El proyecto, que aún así avanza lento en la Asamblea, es apoyado por el diputado de la Unidad Social Cristiana, Erwen Masís, quien considera que la propuesta tiene buen ambiente entre los legisladores, aunque hasta ahora no se convoca, pues hay múltiples prioridades en la agenda a causa de la crisis que afecta al país por el covid-19.

Proyecto busca autorizar el patrocinio de bebidas alcohólicas en los estadios, a través de rótulos, y también en las camisetas de los equipos, pero no contempla la venta de cerveza en los reductos deportivos.

Alrededor de este proyecto no existen términos medios; están los que consideran urgente su aprobación, pues traería dividendos económicos, tal como sucede en muchos países del mundo, y los que se oponen tajantemente al considerar que el dinero no puede estar por encima de la salud pública.

Los argumentos del IAFA (Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia), órgano adscrito al Ministerio de Salud y opositor del proyecto, señala cinco puntos:

1. De aprobarse la publicidad de licores, las personas con un ingreso moderado de consumo, podrían aumentarlo. 2. Existe la posibilidad de que se incremente el deseo de las personas menores de edad de consumir alcohol.

3. No existe medición alguna que permita saber a quién va orientada esta publicidad, dado que un partido de fútbol, o de cualquier deporte, lo pueden observar niños, jóvenes y adultos. 4. Un estudio internacional de la Organización Mundial de la Salud recomienda evitar la publicidad de bebidas alcohólicas en eventos deportivos.

5. Por último, sostienen que de aumentarse el consumo, podría existir un incremento en otras conductas perjudiciales, como violencia doméstica y un aumento en la tasa de accidentes de tránsito.

“Se está hablando de algo meramente económico, contra algo de la salud pública. La salud pública está por encima del bienestar económico. Este tipo decisiones se orientan al bienestar de unos pocos: las empresas que distribuyen, los equipos de fútbol y los medios”, dijo Jesús Méndez, vocero y antropólogo de procesos de planificación del IAFA.

Posiciones encontradas. “Lo que menciona el IAFA son puros supuestos”, afirma el diputado Masís, quien asegura que, en la actualidad, los fanáticos del deporte están expuestos a la publicidad de bebidas alcohólicas de eventos internacionales, como la Champions League.

El político cree que estos recursos frescos permitirían invertir en semilleros deportivos de distintas disciplinas, pues la ley no contempla solo el fútbol. Adicionalmente, se reserva un porcentaje de los contratos para campañas sociales.

Masís cree que esta medida permitirá "rescatar el deporte", pues ve pocas posibilidades de que, en la crisis actual, el Gobierno pueda sacar dinero para colaborar con el fútbol u otras disciplinas, cuando la urgencia económica exige invertir el dinero en otras áreas.

Barlon Sequeira disputa la pelota con el lateral morado, Aubrey David.

Adicionalmente, insiste en que los deportistas no pueden competir de tú a tú en el plano internacional, dado que en la mayoría de países las marcas de bebidas alcohólicas invierten muchísimo dinero, algo que en el país no sucede.

"Entiendo la lógica del IAFA, pero son solo 'supuestos'. Solo si se desarrolla el proyecto, podemos ver si existe un aumento, que yo lo dudo mucho, porque todas las campañas publicitarias están al acceso de las personas hoy en día, creo que deberían tener una perspectiva más abierta, más globalizada e incluso más seria", afirma Masís.

En relación al incremento de ingresos para el desarrollo de semilleros deportivos y para los atletas, en el Instituto afirman que este no debería ser un argumento a valorar, pues en caso de que se necesite, hay otras alternativas a la vista.

Por ejemplo, que el Icoder ejecute efectivamente los ingresos frescos que recibe desde que se aprobó una nueva reforma en la que se le otorgan un 5% de los fondos que recauda la ley antitabaco, en lugar de utilizarlos para la atención de la enfermedad.