Daniel Jiménez. 15 junio

El volante nicaragüense Byron Bonilla reapareció en el Saprissa luego de la reanudación del campeonato nacional. Realmente la regla de los cinco cambios fue la que le dio la oportunidad de mostrarse.

Antes del parón, Bonilla solo había disputado 67 minutos en los juegos ante Santos, Jicaral y Guadalupe, en todos ellos, con ingresos de cambio.

El saprissista Byron Bonilla intenta dejar en el camino al brumoso Kevin Arrieta ayer en la semifinal de ida en el Fello Meza. Foto: Rafael Pacheco
El saprissista Byron Bonilla intenta dejar en el camino al brumoso Kevin Arrieta ayer en la semifinal de ida en el Fello Meza. Foto: Rafael Pacheco

Con la vuelta del campeonato y la incorporación de hasta cinco variantes, Bonilla logró más participación. Un total de 199 en los compromisos frente Alajuelense, Jicaral, La U y Cartaginés. De hecho, ante los universitarios fue su primer partido completo en los dos semestres que tiene en el equipo.

En dos de esos duelos su participación fue crucial: en el clásico nacional (2-2) y ante los brumosos (0-4).

Bonilla tiene cualidades, pero en el Monstruo le ha costado tener esa regularidad que se le vio en Grecia, por ejemplo.

Ese jugador encarados, atrevido y pícaro es el que se ha mostrado a flashazos en los duelos ante Liga y Cartaginés.

“Cuando uno hace un cambios, depende de lo que haga el jugador. Bonilla lo hizo bien, en Alajuela también entró de cambio y nos dio resultado”, comentó Wálter Centeno, luego del encuentro en que la S goleó a los blanquiazules 4-0.

En su primer semestre con los tibaseños, Byron disputó nueve encuentros, mientras que en el presente Clausura 2020 ya acumula siete presentaciones. Ambas cifras muy dispares a los 17 duelos con Grecia en el Clausura 2019.

Precisamente en ese torneo con Las Panteras, Paté dirigió a Byron y el volante dio de qué hablar entre aficionados y prensa deportiva.

Por eso llegó al Monstruo, pero no ha podido ser ese jugador que vistió la casaca griega.

En setiembre del año pasado se le consultó por qué costaba ver a aquel jugador con más confianza que se mostraba en Grecia y el jugador respondió que en Saprissa se esforzaba igual o hasta más.

“No sé si la camiseta pesa, ya en el terreno de juego trato de dar lo mejor y me olvido de eso, solo trato de hacer lo que yo sé hacer y apoyar al equipo”, comentó el futbolista en aquella oportunidad.

Ahora está en su segunda fase final con el equipo. En la pasada anotó un penal en la semifinal perdida ante Herediano, pero ahora se vislumbra su primera final en Primera División. Primero, porque se ve muy lejano que los brumosos le den vuelta a la serie, y segundo, porque el equipo ya tiene un boleto garantizado a la gran final.

Eso sí, a partir del próximo torneo entra a regir la regla que un club solo podrá tener inscrito a tres futbolistas extranjeros.

El Saprissa ya tiene a Bonilla, el trinitense Aubrey David y el argentino Mariano Torres. Además, es ya conocido el interés del club en el defensor argentino Esteban Espíndola, pues el propio Víctor Cordero, gerente deportivo, y el futbolista reconocieron ese interés públicamente.

Para que llegue Espíndola alguno de los tres que están actualmente debe salir de la planilla.