Esteban Valverde.   29 octubre
Pedro Bonilla jugó también con Goicoechea, en esta acción en un partido ante el Municipal Turrialba. Fotografía: Costa Rica Retro Fútbol

Pedro Bonilla nunca fue un futbolista muy mediático. Él jugó con Saprissa, Cartaginés, San Carlos y Santa Bárbara, durante la década de los 90′ s y principios de los 2000, no obstante, tiene una anécdota que marcó su carrera porque le impidió vestir la camisa de un club grande del país como el Herediano.

Bonilla recordó cómo se arregló su salida de Cartaginés y tenía todo listo para vestir los colores del Herediano. De hecho, hasta un precontrato había firmado. Sin embargo, un día antes de presentarse para firmar recibió una llamada que cambió todo.

“Yo tengo una cuestión, que nunca en mi vida me ha gustado el vicio, la noche y el baile, pero cuando yo salí de Cartago me contactaron de Heredia y yo ya tenía todo arreglado, pero en eso se fugó un cuento de un periodista que yo era un fiestero, que tenía problemas de alcoholismo... Salió eso y el día antes de ir a firmar pues resulta que me llamaron de Herediano a decirme que ya no”, recordó.

Pedro ahora revive la situación con sus palabras y hasta le causa gracia, pero no esconde que cuando le sucedió fue frustrante y hasta cierto punto incomprensible.

“En ese momento no pregunté nada, después al tiempo me di cuenta que se cayó por un tema de faldas en el que yo salí rascando y ni tenía nada que ver (risas). Yo quería ir porque Heredia era una buena institución”, mencionó.

Pedro Bonilla jugaba como contención y fue formado en las divisiones menores del Saprissa, equipo con el que debutó a los 18 años. En la institución morada compartió camerino con hombres como Rónald González, Róger Flores, Rolando Fonseca, Benjamín Mayorga, entre otros.

El exjugador reconoció que él siempre entendió su papel en el campo y el camerino.

“Jugaba de ‘5’ y también en muchos momentos como defensa central. Yo era un jugador que le gustaba ensuciarse, me gustaba conceptualizar mi juego como un jugador poco vistoso, poco apetecido por la parte mediática, pero que sí trabajaba en función del equipo. Además de que me alegraba el éxito de los compañeros por un trabajo grupal”, mencionó.

Bonilla considera que el fútbol consiguió sacar su mejor versión, porque le dejó un estilo de vida completamente sano para el resto de su vida.

Pedro Bonilla junto a sus hijos: Sebastián, María José y Camila. Fotografía: Cortesía

Hoy en día este hombre de 47 años se levanta a las 4 a. m. para correr y cuida cada detalle de su alimentación.

“En realidad todas las etapas me marcaron en diferentes dimensiones: la de Saprissa, por el debut, y donde todavía conservo muy buenos amigos; después, la de San Carlos por el equipo, la región y la gente; también la parte económica que ahí fue muy buena. En Saprissa la cosa económica era muy difìcil, pasaban tres o cuatro meses de atrasos; entonces, por ahí está ese recuerdo”, destacó.

Si algo agradece este exmarcador es una lección que le dio su padre cuando tenía 13 años: en aquel momento él estaba totalmente decidido a dejar de estudiar, pero su padre se negó.

“En ese momento yo me creía dueño del mundo y me enojé, pero años después lo logré entender. Soy profesional, tengo tres carreras y entendí que la vida va más allá del fútbol. Le doy gracias a Dios por eso”, relató

“Soy psicólogo, diseñador gráfico y teólogo. Actualmente trabajo en la UNED y doy clases en una universidad privada. Además, doy consulta en mi casa”, expresó.

A las puertas de los 50 años, Pedro Bonilla consiguió jugar por dos décadas y fue capitán de planteles como San Carlos y regular en otros clubes como Saprissa y Cartaginés.