Por: José Pablo Alfaro Rojas.   13 marzo

En 7 de cada 10 partidos del fútbol tico se pitan más de 25 faltas, un número exagerado si se compara con la Liga de Campeones de Europa, en la que solo en tres de cada 10 duelos de la fase de grupos se llegaron a pitar tantas faltas como en nuestro país.

La Nación elaboró un análisis sobre las faltas cometidas en 44 partidos del balompié local, con respecto al mismo número de enfrentamientos de la Champions League.

Se concluyó que en el 68% de los juegos del balompié local se pitan 25 o más faltas, mientras que en Europa solo se marcan este número de infracciones en el 34% de los cotejos.

El futbolista generaleño Luis Carlos Barrantes presiona al manudo José Luis Cordero. Fotografía: José Cordero.
El futbolista generaleño Luis Carlos Barrantes presiona al manudo José Luis Cordero. Fotografía: José Cordero.

El objetivo es determinar porqué en Costa Rica se entraban tanto los partidos. El número de infracciones por juego afecta la dinámica y como consecuencia al espectáculo.

Por ejemplo, no hay un solo cotejo de la fase previa de Champions que llegue a las 35 faltas, mientras que en Costa Rica se superó este número en 11 de los partidos.

¿Por qué se cometen tantas faltas por partido en Costa Rica? Las razones son múltiples: un futbolista, dos técnicos y un exárbitro dividen criterios.

El sonido del silbato con enorme frecuencia, aún en jugadas en las que el roce es leve y parece no existir falta; los problemas en la técnica de marcación; las dificultades para soltar el balón rápido y evitar el contacto; y hasta la estrategia de los equipos, son algunos de los factores mencionados.

El jugador. El volante morado Michael Barrantes, de pasado en el fútbol europeo, cree que el problema proviene de la interpretación del árbitro, a quien muchas veces le cuesta dar la ley de la ventaja o diferenciar entre un empujón y el roce que nace cuando un jugador se apoya en otro.

El volante Mariano Torres cubre la pelota ante la presión de Hernán Fener. Fotografía: Diana Méndez.
El volante Mariano Torres cubre la pelota ante la presión de Hernán Fener. Fotografía: Diana Méndez.

Barrantes considera que el roce es parte del fútbol y es necesario que los silbateros comprendan cuándo existe un contacto que sobrepasa los límites, o no. De esta forma será más fácil dar fluidez al juego.

"Vamos a ser claros, en Europa el juego es más físico, aquí nosotros no tanto. Muchas veces las indicaciones que los árbitros reciben es de no permitir tanto ese roce", agregó Barrantes.

El árbitro. El exsilbatero Wálter Quesada defiende a los jueces y cree que tienen muy poca culpa de los partidos que acaban en decenas de faltas y poco espectáculo.

El central Hugo Cruz gira instrucciones, en un duelo disputado entre Herediano y Limón. Fotografía: José Cordero.
El central Hugo Cruz gira instrucciones, en un duelo disputado entre Herediano y Limón. Fotografía: José Cordero.

Quesada afirma que los equipos pierden tiempo y buscan el contacto físico cuando tienen el resultado a su favor, un aspecto marcado por la necesidad de conseguir un buen marcador, que incluso puede venir como una estrategia del banquillo.

También insiste en que en el fútbol latinoamericano hay una tendencia clara hacia cometer faltas innecesarias. Factores que, asegura, provienen de “la picardía de los jugadores, la torpeza a la hora de marcar al adversario, rudeza o la forma deliberada en que muchos de ellos quieren mostrar su fortaleza o marcar la cancha".

Quien fuera juez en el balompié local y en el fútbol internacional, cree que la norma del minuto de hidratación también corta el ritmo de los juegos y no aporta casi nada, pues los futbolistas tienen el aval de tomar agua en cualquier momento del partido.

El técnico. Desde la banca, los entrenadores mueven las piezas del ajedrez en busca de obtener los mejores resultados, aún cuando el espectáculo pueda verse perjudicado.

Henry Bejarano señala una acción, ante el reclamo de Pablo Gabas. Fotografía: Albert Marín.
Henry Bejarano señala una acción, ante el reclamo de Pablo Gabas. Fotografía: Albert Marín.

El entrenador del Santos, Johnny Chaves, valora dos aspectos: la técnica en la marca, pues en muchas ocasiones los jugadores atropellan, en lugar de recuperar el balón. Esto obliga a los silbateros a frenar el juego a cada segundo y en cada instante.

También manifiesta que a los árbitros ticos se les complica de más medir el roce, es decir, determinar cuándo el contacto es realmente fuerte y es necesario sacar el pito.

El asistente del Saprissa, Víctor Cordero, también agregó que es muy importante trabajar en un juego a uno o dos toques, que permita disminuir la posibilidad del choque.

El juego de primera intención es una de las grandes dificultades del fútbolista tico y uno de los aspectos que menos se ve en nuestro balompié.

"A nadie le gusta ver partidos cortados y nadie los disfruta. Los cuerpos técnicos deben seguir trabajando para que los jugadores piensen antes de, de manera que se puedan evitar los atropellos cuando un futbolista tiene mucho el balón", añadió Cordero.

(Video) Diálogos con Carlos Batres