Steven Oviedo. 29 julio
Esteban Alavardo salió por la pelota en un centro de Alajuelense. Foto de Jorge Castillo
Esteban Alavardo salió por la pelota en un centro de Alajuelense. Foto de Jorge Castillo

Esteban Alvarado elude a Jonathan McDonald, se complica en la salida, la pelota le queda a Anthony López, quien remata para el 2-0 de Alajuelense. Esto podría resumir la llegada del guardameta al Morera Soto, pero el sube y baja de emociones para Alavarado fue más allá.

Alvarado sabía que iba a ser el foco de atención de un partido de por sí interesante y con el morbo que caracteriza los enfrentamientos Alajuelense – Herediano.

A falta de 45 minutos para el arranque del partido, Alvarado salió a la cancha del reducto manudo, pero el inmueble no ostentaba a todos sus aficionados, por lo que los abucheos fueron mínimos contra el herediano.

La situación se fue tornando más complicada para el arquero conforme se acercaba el partido. Cuando el animador del estadio repasaba la alineación del Herediano, el más silbado fue Esteban, inclusive más que cuando dijeron Jafet Soto.

Instantes antes de que Keylor Herrera indicara el arranque del partido, las gradas del Morera Soto le cantaban al portero: ‘Que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, que eso no es un portero es una puta de cabaret’.

Los insultos no inmutaban a un Esteban que hasta inició el juego con una sonrisa y pese a que se le fue la primera pelota a tiro de esquina no parecía inquieto.

Cabezazo de Kenner Gutiérrez y ganaba 1-0 Alajuelense, pero Esteban Alvarado sacó la bola rápido del fondo y la mandó a la media cancha, acompañada de gritos de aliento para sus compañeros.

Error de Alavardo y la Liga gana 2-0, el mea culpa del arquero duró un par de segundos, se acercó a Christian Reyes y Keyner Brown, chocó sus puños con ellos, bajó la cabeza un instante, y empezó a alentar a un Herediano que no parecía que jugara para un 2-0 en contra.

Los minutos previos al encuentro fueron para Alvarado más cordiales con los jugadores manudos, como JOsé MIguel Cubero, que con la afición alajuelense. Foto de Jorge Castillo
Los minutos previos al encuentro fueron para Alvarado más cordiales con los jugadores manudos, como JOsé MIguel Cubero, que con la afición alajuelense. Foto de Jorge Castillo

“Cuando se comete el error, si siente un mea culpa, pero si se deja decaer afecta el equipo. Al ver que cometió un error, se automotivó y nos llenó a nosotros de confianza. En el medio tiempo fue el primero en hablar para motivarnos”, comentó Esteban Granados, capitán del Herediano.

El minuto de hidratación de la primera parte llegó inmediatamente después del 2-0. Alvarado no parecía afectado por su error, habló con Miguel Segura (preparador de porteros) y Rándall Azofeifa, se hidrató y a la cancha nuevamente.

“Yo creo que Esteban manejó bien la situación, nos había ayudado mucho en los dos partidos anteriores y le tocó cometer un error”, explicó Francisco Rodríguez, delantero del Herediano.

Durante esos instantes para hidratarse, todo el estadio insultó al portero en un coro a una sola voz, aprovechando que el entorno del juego les beneficiaba.

Con el transcurrir de los minutos y el paso al segundo tiempo, Esteban dejó de ser protagonista, pues se jugaba solamente en el campo que defendía Adonis Pineda.

Con el 2-1, Herediano buscaba el empate y Esteban observaba con ansiedad desde atrás, parado fuera de su área, pues se veía que los florenses tenían cómo empatar el duelo, pero no dependía de él.

Bryan Rubio recibe en el área y empata el partido. En ese momento, Esteban Alvarado estalló de alegría, llegó a mediacancha celebrando, pues sabía que se estaba quitando un gorila de encima por su error y gritó el tanto con el alma.

En la última acción del partido, el guardameta tuvo la opción de hacerse grande ante el penal de Anthony López, pero el volante abombó las redes para el 3-2 definitivo.

Con el pitazo final, Esteban salió corriendo rumbo a Keylor Herrera, pero para detener a sus compañeros que le reclamaban al silbatero lo que definieron como una desastroza presentación.

Alvarado abandonó el Morera Soto en el bus del Herediano, con la misma calma que profesa tener, pero con la molestia de vivir su primer revés en el estadio que más lo querían ver caer.