Fútbol Nacional

El que todo el mundo llama ‘el primo de Keylor Navas’ le puso nombre propio a su reivindicación

Juan Gabriel Guzmán cuenta cómo su vida cambió con ayuda del arquero tico, pero sobre todo de Dios y con fuerza de voluntad. Fue así como dejó el alcohol y se dedicó a esforzarse en cada entrenamiento

Juan Gabriel Guzmán pasó de ser un jugador reconocido a ser llamado: ‘el primo de Keylor Navas’. Sin embargo, si uno analiza su hoja de vida, esa está llena de éxitos porque hay siete títulos de campeón y pasos por Alajuelense y Saprissa.

Guzmán, ganador con Saprissa del cetro 35, y hoya refuerzo de Pérez Zeledón, habló con La Nación sobre su carrera. Hoy a los 33 años se considera una persona totalmente diferente a la que debutó en 2006 con 18 años.

De San Isidro de El General en aquel momento salió un joven lleno de ambición, pero con mal manejo de su vida personal. Ahora vuelve un deportista con el mismo deseo de triunfar, ayuno de minutos en cancha, pero mucho mejor como persona.

El propio Juan Gabriel lo acepta.

“En realidad, totalmente diferente, veo las cosas diferente, ahora trato de acuerpar y ayudar, siempre soy pro grupo y querré lo mejor para mis compañeros. Para explicarme: ‘cuando yo llegué, el trato que me dieron a mí era más bravo, porque si uno no hacía las cosas, habían problemas. Cuando yo debuté, estuve un año cambiándome en la utilería, jalaba hieleras, me subía de último al bus y a veces hasta iba de pie”, recordó.

Lo anterior fue en el aspecto deportivo, pero sin duda su giro más abrupto fue en la vida personal cuando entendió que a su vida le faltaba guía.

“Tengo ahorita tres años que dejé de tomar, sin importar si jugaba o no. Antes yo me desmotivaba si me dejaban en banca, me enojaba con todos. Pero ahora entendí que eso no es así ahora sino que debo entrenar más duro y entender por qué pasan las cosas. Nunca he tenido ese vicio de tomar mucho, pero si gastaba plata innecesaria, también tomaba antes de un juego y eso no estaba bien. Además, la fama me afectó. Yo perdí muchos años de mi vida por cosas que nada que ver. Dios no le da las cosas a los que hacen las cosas mal”, afirmó.

El cambio de Juan Gabriel es gracias a su primo, Keylor Navas, y la esposa del arquero, Andrea Salas, quienes luego de un contrato fallido en Ucrania lo arroparon en España un tiempo y le presentaron a Dios.

“Yo me fui a Ucrania desde Pérez y cuando me fui a ese equipo y llamé a Keylor, él me dijo: ‘No firme nada', porque estaba como rara la cosa. Al final decidí devolverme y él me invitó a pasar un tiempo en su casa. Entonces me fui para España. Un día me dijo: ‘Vamos a una charla’. Me llevó a una charla biblíca. En esa charla había una manzana podrida y estaban hablando de lo que eso implica. En ese momento que yo vi la manzana, yo me dije: ‘No quiero ser eso y estoy llegando a eso’... A partir de ahí fue como un impacto y cambié”, revivió con sus palabras.

Así, el volante contención desde ese día decidió no probar una sola gota más de alcohol.

Seguidamente, Juan Gabriel a su arribo al país firmó con el Saprissa, club que le abrió las puertas y en el que no encontró mucha regularidad; no obstante, sí consiguió aprender sobre la vida.

“Fue una prueba completa, porque en Saprissa mis compañeros estaban entrenando y yo hacía trabajos por aparte. Yo no tengo rencor contra nadie. Le agradezco a Saprissa por abrirme las puertas. Al final fueron dos años buenos pese a que perdimos tres finales y solo ganamos una. Yo siempre trabajé, aunque no me tomaban en cuenta. Nunca perdí la fe y quería agradar a Dios, por lo que entrenaba bien. Nunca dije nada, y eso me ayudó a ser mejor persona hoy, ahora para doblegarme es más difícil”, profundizó.

“De Saprissa, muchas enseñanzas, nunca en mi vida viví lo que me tocó en Saprissa. La gente cree que yo llegué a Saprissa porque Keylor es primo mío, y nada que ver. A la gente no tiene por qué importarle eso, pero bueno, cuando yo llegué fue por convicción de ser campeón y me tocó pasar lo que pasé”, añadió.

El recuperador en momentos de flaqueza encontró en su familia el apoyo incondicional, consiguió levantarse y hoy hace un llamado a las jóvenes promesas de que no desaprovechen el chance de jugar fútbol.

“Mi madre Alba y mi padre Faustino Guzmán, además de mis hermanos Michael, Gustavo y Pelota, siempre me han ayudado. En momentos difíciles siempre estuvieron ahí. Yo lo que puedo decir es que no se den cuenta tarde de la oportunidad que están teniendo, como me sucedió a mí. Aprovechen, dejen que Dios los guíe y disfruten”, concluyó.

El ahora jugador del Pérez Zeledón se ilusiona con recuperar su mejor versión en San Isidro del General, donde además cuenta con la motivación de tener una hija de 9 años que es su principal razón de motivación.

“La verdad muy contento, muy tranquilo, en realidad tiempo atrás pensé retirarme acá, esperando que Dios me diera chance, porque fue el equipo que me vio nacer. Gracias a ellos he tenido una carrera pese a las cosas malas y buenas siento que es una carrera de enseñanza. Me siento a gusto”, finalizó.

Esteban Valverde

Esteban Valverde

Periodista en la sección de Deportes de La Nación. Licenciado en Periodismo Social en la Universidad Internacional de las Américas. Escribe sobre legionarios.

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