Fútbol Nacional

El pequeño y soberbio Marcel Hernández

Esperé, con cierta impaciencia, que Marcel Hernández diera al menos una disculpa pública, cuando en FUTV lo entrevistaban, por haber expuesto públicamente a sus compañeros.

Esperé, con cierta impaciencia, que Marcel Hernández diera al menos una disculpa pública, cuando en FUTV lo entrevistaban, el miércoles pasado, tras ganarle Cartaginés a Guanacasteca y casi sellar boleto a la segunda ronda.

No me bastaba con que se hubiese abrazado efusivamente con Daniel Chacón o que alzara por todo lo alto a José Luis Quirós, cuando éste anotó. En mi retina perdura la grotesca imagen del goleador enfurecido, encarando, regañando y agrediendo a sus dos compañeros, por los errores en el partido anterior en San Carlos.

Yo quería oír una disculpa hacia ellos, el cuerpo técnico, la dirigencia y ante esa afición que lo idolatra y es capaz de perdonarle eso y mucho más. Pero no salió ni una palabra y Marcel Hernández, el gran jugador, me ha decepcionado por partida doble.

Por un lado, con ese arrebato de matonismo y poca inteligencia emocional. Por el otro, con ese silencio condenatorio que le resta todo atributo para ser el líder de un camerino. Porque no solo expuso a sus dos compañeros frente al público, en televisión nacional, sino que se expuso a sí mismo, como un semidiós de la soberbia.

Aquello de que en el futbol ganan y pierden todos no existe en el diccionario de Hernández. Esa tarde aciaga en el Carlos Ugalde nos dejó la estampa de un personaje soberbio, engreído, remachando contra la moral de sus compañeros, caídos en desgracia por esos imponderables de un deporte que un día da y otra quita.

¿O acaso no se acuerda Marcel del gol que falló a boca de puerta, frente al Guastatoya, cuando el equipo chapín le endosó a la Liga una de las derrotas más humillantes de los últimos tiempos? ¿Cómo se habría sentido si Bryan Ruiz, quien alguna vez peleó el goleo holandés contra el mismísimo Luis Suarez, o venció en un Mundial al mítico Buffon, lo hubiese encarado y empujado por su garrafal error?

En la Liga no hizo goles importantes, pese a que tuvo una buena cosecha. Consultado sobre una seguidilla de juegos sin anotación, se dejó decir una de sus modestas frases: “Marcel deja de hacer goles en cuatro partidos y ya se está cayendo el país”.

No puedo asegurar que su salida del equipo manudo fuese por escaso clic con sus compañeros. Pero éste episodio en San Carlos aumenta las dudas de si fueron razones de futbol o no, las causantes de esa baja, nunca bien explicada en las tiendas liguistas.

Tampoco me basta con que a lo interno del camerino se haya disculpado. No. Porque el agravio fue público y la redención ameritaba un mismo escenario.

Al extraordinario goleador le faltan muchas batallas de vida, contra su Marcel interior, para que el hombre esté a la altura del futbolista.

Momento en que el delantero Marcel Hernández le reclama a sus compañeros por errores defensivos en el juego contra San Carlos. Captura de video.

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