José Pablo Alfaro Rojas. 30 abril, 2019

Hasta hace poco, Luis Marín era descartado para la mayoría de cargos posibles. Estaba vacante la plaza de asistente técnico de Gustavo Matosas, también el puesto de entrenador de la Olímpica, el de estratega interino de la Mayor y hasta el de director de Selecciones Menores de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol).

Después de dos procesos completos al lado de Jorge Luis Pinto, Paulo Wanchope y Óscar Ramírez, ninguna puerta se abrió en la Fedefútbol para el hoy entrenador de San Carlos.

Cuando el charrúa asumió el banquillo, se le dio vía libre para elegir a un asistente nacional y se inclinó por Douglas Sequeira, que para aquel momento dirigía la Tricolor Sub-15. Unos días después, le confió el combinado Sub-23 que busca el boleto a Tokio 2020.

En su primer torneo al frente de los norteños, Marín ya garantizó su presencia en una posible final nacional. Fotografía: José Cordero.
En su primer torneo al frente de los norteños, Marín ya garantizó su presencia en una posible final nacional. Fotografía: José Cordero.

Anteriormente fue Rónald González quien comandó a la Sele durante una etapa de interinato, a recomendación de la Comisión Técnica, esto previo a la contratación de Matosas.

Y hace pocos días se designó al exgerente deportivo de la Liga, Luis Roberto Sibaja, como encargado de las divisiones inferiores.

¿Cometió un error la Federación al deshacerse de Marín?

"Esos puestos fueron escogidos por Matosas. Él hizo sus evaluaciones para decidir, pero eso no quiere decir que nos hayamos equivocado, porque las decisiones que tomamos pueden dar frutos después. Lo único que deja ver es que la Federación ha formado bien y los técnicos lo han aprovechado", explicó Víctor Alfaro, vicepresidente del Comité Ejecutivo.

Marín fue candidato a la Olímpica, a convertirse en auxiliar de Matosas y asumir la Sele mientras el uruguayo se acomodaba. Ninguna alternativa se concretó, pese a que su nombre fue propuesto por otro miembro del Ejecutivo, Jorge Hidalgo.

"Algunos decían que a Luis Marín le faltaba liderazgo, pero en realidad era respetuoso del cargo. Si se es asistente, se es asistente. Le recomendé a Luis a Matosas, pero no conozco a fondo las razones por las que decidió tomar otro rumbo", explicó Hidalgo.

“Lo recomendé por muchísimas cosas. Primero, siempre fue exitoso, como jugador, como capitán y como profesional. En el fútbol de Guatemala fue capitán, al igual que en Uruguay y en Israel. Además compartió con entrenadores muy buenos como Lothar Matthäus, Jorge Luis Pinto y Óscar Ramírez”, agregó Hidalgo.

Unos meses más tarde, cuando la dirigencia norteña enfocaba sus fuerzas en convertir a Óscar Ramírez en el sustituto de Martín Cardetti, apareció el nombre de Marín en la mesa.

El propio Machillo sugirió a quien fue su asistente, pues no tenía entre sus planes dirigir en el corto plazo. En los Toros del Norte se tomaron en serio la recomendación.

A priori, Marín afianzó su gestión luego de acabar como líder del certamen y garantizarse la gran final nacional con los norteños. Ahora reconoce que era oportuno tirarse al agua.

“Al fin y al cabo, el hecho de que yo saliera de la Selección me dio la oportunidad de iniciar esta carrera. Posiblemente, si tuviera las dos opciones (seguir en la Tricolor o emprender la aventura con los norteños) me hubiera gustado más iniciar la carrera como técnico más que ser asistente. Creo que era el momento justo", concluyó Marín.