Por: Esteban Valverde.   4 septiembre
José Daniel Ramírez junto a su madre Milena Jiménez posaron con el trofeo de mejor arquero del Campeonato Infantil Scotiabank. Fotografía: Albert Marín.

José Daniel Ramírez Jiménez tiene solo 11 años, pero habla con la madurez de un adolescente, también sabe prepararse su desayuno y se desenvuelve completamente solo. Él sigue sonriendo y es un fanático del fútbol, pese a que la vida hace dos años le puso a él y su madre una dura prueba: el cáncer de mama atacó a la persona que más ama.

José encontró, sin saberlo, en el fútbol un desahogo para sobrellevar una enfermedad que él no vive en carne propia pero la sufre igual. Milena Jiménez, madre de este pequeño portero, ya ha pasado por cuatro cirugías y no esconde lo duro que ha sido el proceso, no obstante ver a su chiquitín bajo los tres tubos es como respirar y agarrar impulso.

Milena cuando habla sostiene su voz, pese a que sus ojos se humedecen, ella no deja que el llanto le gane la lucha y aprieta fuerte sus dedos contra la palma de su mano para darse esa fuerza necesaria de continuar con su testimonio.

José Daniel fue el ganador del trofeo al Mejor Portero del Campeonato Infantil Scotiabank, un torneo que reúne a escuelas de todo el país. El galardón no deja de ser un motivo de orgullo para su familia, no obstante su significado va más allá: representó el rayo de luz en el momento preciso.

Tener el corazón lleno de ilusión es vital para el duelo con el cáncer y Milena lo sabe; el que desconocía que con sus actuaciones en el campo mantiene la llama en su madre era José Daniel.

"No lo sabía. Ahora solo quiero seguir jugando para siempre", dijo cuando notó como él era el principal antídoto contra la enfermedad.

A él le tocó, según su propia madre, asistirla cuando ha tenido alguna crisis y siempre la ha logrado sostener.

El niño llorando y tirándole besos a su mamá dejó en claro que si antes tenía ganas de ser futbolista, ahora su deseo es mayor.

Este cuidapalos tiene tres valores esenciales: la determinación, la perseverancia y la fe... Milena con el tiempo se los ha inculcado.

“Quiero que si un día yo hago falta, pero ojo no por el cáncer porque a mí el cáncer no me va a matar, yo le voy a dar la pelea hasta el último día... Pero si es así, que él recuerde que su mamá siempre estuvo de pie y a la par”, recalca la mujer de 36 años.

Jiménez no se pierde un solo duelo de su primogénito, al punto que aunque tenga que ir en medio tratamiento a verlo, así lo hace.

De hecho, en el último torneo que se jugó en el Proyecto Gol, ella hasta sufrió un pequeño inconveniente con una de sus heridas.

“Yo he tenido que ir con drenaje y heridas abiertas a verlo jugar, él será mi único hijo por mi situación de enfermedad que vivo. Yo solo quiero trasladarle a él valores primordiales como que tenga lucha, perseverancia y que sea un hombre bueno. Si un día no estoy, que sienta mi apoyo”, expresó.

José Daniel cursa el quinto año en la escuela Mario Fernández Alfaro de Cartago. Gloriana Coto (der.), maestra de José Daniel, compartió con su madre y el pequeño. Fotografía: Albert Marín.

Cada parada es un motivo de alegría, es un suspiro de vida para Milena.

"La único que yo hago es doblar rodillas ante Dios porque solo Él puede darle la fuerza. Pero es un premio al esfuerzo lo que él vive", reveló la mamá.

José es futbolistas de las divisiones menores del Cartaginés, entrena tres veces por semana y juega con la selección de su escuela, gracias al apoyo de su madre.

Tampoco descuida el estudio y su rendimiento en la escuela es extraordinario, según su profesora Gloriana Coto.

“Siempre les hemos dicho que el deporte va de la mano del estudio y a él le va muy bien, con notas espectaculares”, dijo.

José Daniel con sus paradas fue factor positivo en la lucha de su madre, una en la que ella continúa a flote para ver a su hijo defender los tres palos en cada entrenamiento o partido. Para ella es una bendición solo observarlo día a día.

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