Cristian Brenes. 15 septiembre

Cartaginés y Herediano se dieron la mano y concretaron lo que ambos consideran un “negocio” rentable: el traspaso de Paulo Wanchope después de 10 jornadas de campeonato, una sola victoria y el sótano a solo tres puntos. Los brumosos recibieron una indemnización por aceptar el finiquito del contrato, mientras que los florenses llenaron la vacante en el banquillo. Parece simple, pero al analizar el contexto a fondo, el trato no es igual de favorable para los centenarios.

Como si no fuera suficiente hacerle frente a la crisis financiera que atraviesan, los problemas deportivos, los atrasos salariales y una asamblea de accionistas clave para definir la salvación del club; ahora los blanquiazules suman a su lista de adversidades el golpe emocional y estructural de quedarse sin entrenador a mitad de torneo.

Este último acontecimiento es casi como echarle gasolina al fuego. Vamos por partes para entender a fondo las repercusiones del contrato que establecieron con el Team.

Paulo César Wanchope llegó a Cartaginés en abril del 2018, cinco meses después dejó el cargo para sumarse a Herediano. Fotografía: Albert Marín.
Paulo César Wanchope llegó a Cartaginés en abril del 2018, cinco meses después dejó el cargo para sumarse a Herediano. Fotografía: Albert Marín.

Los centenarios arrastran serios problemas económicos, los pasivos superan por mucho los ingresos y acarrean con un fideicomiso de $1,8 millones que tiene el estadio como garantía. Paulo César participó en diferentes reuniones con patrocinadores y al final sumó para atraer nuevas marcas, sin embargo, ya dejó al equipo.

Otro tema ligado a este, es la falta de pago a la planilla que armó Chope. La dirigencia no logra cumplir y actualmente adeuda entre mes y mes y medio, por más esfuerzos que realizan. Los 13 futbolistas que fichó el extimonel y los que ya estaban en el equipo no cuentan con estabilidad.

Adicionalmente, los de Vieja Metrópoli tendrán una reunión vital con sus socios el próximo lunes. La directiva planteará una opción para dar en administración a la institución o abrir la puerta a inversionistas. El fiscal también expondrá lo que considera irregularidades con la personería jurídica y el fideicomiso. Todo esto con un ambiente convulso al quedarse sin entrenador.

Finalmente el tema deportivo, que no es menos importante. A nivel de rendimiento Cartaginés también está en alerta, se encuentra inmerso en una racha de ocho partidos sin ganar (cinco empates y tres derrotas), en el noveno puesto, con solo nueve puntos de 30 posibles y con apenas tres unidades más que el último lugar (Limón).

Ahora la incertidumbre rodea a un plantel que estructuró Wanchope a su antojo y lo creó para jugar bajo su idea con 13 fichajes. El golpe anímico fue directo en un camerino que estaba a gusto con el entrenador y lo último que esperaba era perder al capitán del barco en media crisis.

Incluso, el proyecto integral que había planteado Paulo César quedó acéfalo, hasta las ligas menores se ven afectadas al verse cortado el proceso que defendía el exentrenador.

Encontrar una nueva cabeza no parece nada sencillo para la directiva blanquiazul. Limitados a nivel de presupuesto, con pocas alternativas en el mercado local y con la problemática de estar en medio de un torneo que ya inició mal y en el que la presión por resultados les pasa factura una vez más.

Quien asuma el cargo lo hará conociendo toda la problemática que se maneja y con opciones reducidas para maquillar una planilla que ya tuvo cambios a granel y que afronta una tormenta dentro y fuera de la cancha.

Más allá del dinero que puedan recibir los blanquiazules de Herediano por Chope, el “negocio” no se ve tan rentable y equitativo. Pasar la página será complejo, tras un impacto en todas las áreas y que deja más inestable a los centenarios.