Esteban Valverde. 14 agosto
Suhander Zúñiga celebra junto a Aubrey David su primer anotación frente a Jicaral. Fotografía: José Cordero.
Suhander Zúñiga celebra junto a Aubrey David su primer anotación frente a Jicaral. Fotografía: José Cordero.

El Deportivo Saprissa ya carburó. El cuadro morado demostró su jerarquía ante Jicaral, el benjamín de la máxima categoría, lo borró del mapa y decidió darse un festín con las novatadas al golearlo 4 a 0.

Rándall Leal dejó una y otra vez marcas en el camino, Christian Bolaños mostró la ambición de un juvenil para ser el eje del ataque y Suhander Zúñiga se vistió de goleador para continuar consolidándose como pieza clave en el esquema de Paté.

Con cada una de las cuatro dianas saprissistas, Centeno brincó, aplaudió y gritó. El estratega enfatizó: 'esa es, sencillo', repitió con cada acción que su plantel hilvanó para incomodar al equipo contrario.

En cinco minutos, los tibaseños ya se habían anunciado con tres ocasiones claras que frenó el arquero Luis Alpízar.

El cotejo solo tuvo un equipo en el campo. La S marcó en el 24′, gracias a una viveza de Marvin Angulo; el creativo cobró un tiro de esquina rápido, su centro encontró a Suhander y el excarmelita marcó de cabeza.

Luego empezó el espectáculo de Christian Bolaños. El tres veces mundialista consiguió desbordar las veces que quiso a Javier Camareno, lo bailó. En una de esas tantas que penetró consiguió centrar al segundo poste y nuevamente Zúñiga empujó de cabeza el balón.

El número '24' de Saprissa, que en el torneo pasado no contaba para Centeno, se ha consolidado como hombre importante por izquierda. Suhander enfrenta, gana línea de fondo, tiene gol y también es un gran apoyo para Luis José Hernández en la zaga.

El Monstruo por fin brindó ese fútbol que con el toque de pelota abre los espacios. Las combinaciones entre Rándall Leal, Bolaños y Zúñiga se convirtieron en la principal arma de los dirigidos por Centeno.

Wálter, desde su zona, exigía constante presión y nulo conformismo: ‘cero relajación, cero relajación’. Sus muchachos cumplían en el terreno de juego.

Dos acciones de más de seis toques entregaron la tercera y cuarta diana; Johan Venegas aprovechó un gran servicio de Suhander para el 3 a 0 y cerró Bolaños el 4 a 0 luego de una hermosa pared con Leal.

Jeaustin Campos, de traje entero y lentes rojos, no supo cómo reaccionar. Desde su banquillo pedía calma y con sus dedos, en su cabeza, rogaba bajarle intensidad al juego, pero sus pupilos deambulaban como presas sencillas para el Monstruo.

Wálter Centeno, por su parte, estaba extasiado con lo que veía en el campo. El partido contra los jicaraleños era importante porque, más allá del rival, era el oponente para reafirmar el buen momento después de ganarle a Alajuelense en el clásico nacional.

'Cero relajación, cero relajación", insistía al estratega morado.

El segundo tiempo sobró, porque Saprissa jugó en neutro, mientras que Jicaral no quería sufrir una humillación mayor.

Los tibaseños cazaron el primer lugar de la clasificación, con un juego más que la Liga, además llegaron a su quinta victoria consecutiva, acumularon 16 goles en los últimos cinco encuentros, para consolidar su poderío ofensivo. Lo más importante es que presiona a su archirrival a levantarse del golpe que ellos mismos le propiciaron.

El cuadro sorpresa del inicio del Apertura 2019, el nuevo inquilino, sufrió con la S. Los morados se encargaron de ubicar al benjamín que venía en una nube desde que venció a Herediano en el Rosabal Cordero. El cuadro que llegó de la Liga de Ascenso se topó con un gigante que lo aplastó, se dio un festín y se sació con él.