Danilo Jiménez. 18 enero

En el vértigo del fútbol japonés, Giovanni Clunie Asenjo espera encontrar la continuidad que le negaron en Cartaginés técnicos de todas las raleas forzándolo a demorar su consolidación.

El Zweigen Kanazawa de la segunda división nipona representa el ahora o nunca para este futbolista de 24 años, que solo sedujo la atención de Jeaustin Campos para formarlo en el ataque azul con regularidad.

Con 93 juegos en Primera y 11 goles en cuatro temporadas y media, lo suyo fue un ir y venir, pasantías en el banquillo y en la grada, entradas de cambio y suplencias recurrentes para un hombre que merecía más oportunidad por lo que demostró en la cancha.

El flaco es una muestra de esa suerte que corren muchos jugadores marginados por entrenadores que, en lugar de trabajarlos a partir de sus fortalezas, prefieren condenarlos a la banca.

¿Qué habría sido de Clunie en manos del profe Watson o don Orlado de León, maestros en ese arte de forjar figuras, guiar carreras, probar una y otra vez hasta dar con la llave para abrir el potencial de un jugador?

Giovanni se lo tomó con paciencia, aprovechó las chances que le brindaron y dejó instalada en la mente de muchos cartagineses la idea de que tenía para quedarse con la plaza fija.

Es un buen tipo, muy espiritual, formado en un hogar anclado en valores y eso le ayudó a llevar esa incertidumbre que fue su trayectoria en los blanquiazules hasta que Martín Arriola vio la oportunidad de colocarlo en un fútbol que puede marcar un punto de inflexión en su vida.

Ahora está feliz en Japón, con ojos escrutadores e intentando adaptarse a un ritmo de vida de Primer Mundo y a una cultura que rivaliza en adelantos con todo lo conocido y lo asombra cada vez que sale a la calle.

En su página de Facebook deja constancia diaria de esta nueva hora, merecida, justa, una suerte de premio del destino por tanta demora y postergación que quedaron atrás para dar espacio a las nuevas vivencias.

Es un buen momento para recordarle que si recibe y la da de primera tendrá futuro en este balompié electrizante, que su zurda criolla puede ayudarlo a marcar diferencia y que, ahora le será muy útil esa facultad de ir una jugada adelante de la acción.

Éxito flaco, se lo merece, que la tierra del sol naciente le brinde lo que tanto añora, pero, eso sí, que no cambie su calidad humana, esa que le granjeó la admiración de quienes siempre creímos en usted.