La vida está repleta de accidentes; sin embargo, algunos de ellos pueden ser realmente afortunados: entonces se les llama golpe de suerte.
Así pasó con el color original del Saprissa, pues fue el producto de un error en uno de los telares de la fábrica textil El Laberinto, propiedad de la familia Saprissa.
Gustó el morado surgido de esa mezcla fortuita de hilos rojos y azules en un día de 1937; inmediatamente se adoptó como oficial para el equipo, en aquel entonces un club de niños con apenas dos años de fundación. Además, se decidió agregarle una S blanca.
La semana pasada , el grupo Horizonte Morado, nuevo dueño de la S, por medio de su presidente Juan Carlos Rojas anunció como una de sus primeras medidas el retorno a la tonalidad “remolacha” en su uniforme; sin embargo, no se anunció una fecha para el cambio.
En 1987, bajo la presidencia de Fabio Garnier (q. e. p. d.), el Saprissa varió su morado por primera vez; la práctica se profundizó en la era de Jorge Vergara Madrigal.
¿Porqué los hilos que se mezclaron fueron rojos y azules?
Don Ricardo Saprissa vino al país a colaborar con la textilera, el negocio de la familia, y rápidamente se involucró con el Orión F. C., un equipo con el que le unían lazos afectivos y familiares (su hermano Rogelio era el presidente).
Los uniformes azulgranas del primer equipo de la constelación eran importados de Barcelona por mediación de don Ricardo; los de las ligas menores se confeccionaban en la fábrica familiar.
En ese entonces, recordemos, el Saprissa estaba al amparo del Orión, que competía en el mercado futbolero josefino de aquellos años con La Libertad y la Sociedad Gimnástica Española.
“Un día, durante la confección de las camisetas, los hilos azules y rojo (sic) se mezclaron en los torzales. Esta falla dio como resultado un color morado que no podía utilizarse para los orionistas, pero sí para los chiquillos saprissistas”, se lee en
“Los nuevos uniformes impresionaron a todos por su originalidad. Acompañados de una S blanca en el pecho (...). Nacía la piel que cobijaría las grandes conquistas”, agrega la publicación.
Y aquella S grande en el pecho fue idea de Roberto Fernández, uno de los dos fundadores del equipo (el otro fue Fausto Leiva).
Un dato más: el rojo y blanco fue el uniforme del Saprissa de 1935 hasta el día del error en el telar; esos fueron los colores de las telas donadas por don Ricardo, cuando Fernández y Leiva le solicitaron patrocinar el equipo de niños que era el sueño de los dos zapateros. Se consultó