Fiorella Masís. 7 abril

Roy Myers, entrenador de Saprissa, está seguro del compromiso de sus jugadores, y a partir de ahí, confiaba (o confía) en que el panorama mejorará, pero para eso debe seguir esperando.

Por los pies de Christian Bolaños pasaron los intentos más importantes de Saprissa. / Fotografía: John Durán
Por los pies de Christian Bolaños pasaron los intentos más importantes de Saprissa. / Fotografía: John Durán

El regreso de Saprissa a la Liga de Campeones de Concacaf no estuvo ni cerca de ser el escenario para, finalmente, toparse con el ansiado triunfo.

La cuenta de duelos sin ganar ya llega a ocho (siete en campeonato nacional) y al mismo tiempo el equipo morado complicó muchísimo sus opciones en el certamen regional.

El Philadelphia Union le ganó 1-0 en la Cueva, dando un gran paso para terminar el trabajo en su casa, el próximo miércoles 14 de abril.

Desde afuera es difícil medir o cuestionar si en el plantel tibaseño hay compromiso, como sostiene el técnico. Sin embargo, sí hay algo evidente: con eso no alcanza.

Myers también reconoció, previo al partido ante los norteamericanos, que debían jugar más para encontrar los buenos resultados.

Esta vez podríamos decir que el equipo dominó el segundo tiempo. Dominó porque tuvo más la pelota y su rival apenas se aproximó al arco de Aarón Cruz, pero las llegadas más peligrosas aparecieron cuando tenían encima el reloj.

Ni siquiera cuando Kendall Waston quedó solo frente al marco (algo que normalmente podría ser anotación) pudo cambiar la historia. El zaguero encontró el espacio, pero su cabezazo fue muy desviado.

Con el compromiso, o tal vez el orgullo, la S pudo insistir hasta final, incluso dando la sensación que merecía más, pero hasta ahí.

De nuevo, es insuficiente. Lo dice el marcador y en general también lo dice su desarrollo en la cancha, porque con el compromiso todavía no se corrigen errores que terminan siendo determinantes.

El técnico tibaseño también había destacado que la defensa ya no recibe tantos goles, pero con unos cuantos es suficiente. Así sucedió ante el Philadelphia.

Los de la MLS sacaron oro con apenas una anotación, aprovechando el error enorme de su rival.

Apenas en media hora, el conjunto estadounidense adelantó un negocio redondo. Lo hizo gracias a los despistes y mala marca de la zaga morada.

En el 33′ llegó un centro por la derecha, preciso, el cual se convirtió en un gran peligro porque el polaco Kacper Przbylko entró al área solo, con total tranquilidad.

Kendall Waston estaba marcando a otro rival, pero Esteban Espíndola y Ricardo Blanco “flotaron” dentro del área sin encargarse de ningún futbolista; en medio de ambos pasó el europeo.

Hasta ese momento, poco o nada había atacado el Philadelphia... y tampoco el Saprissa.

Pero los ticos tuvieron una segunda parte diferente. Presionaron más y en varias oportunidades robaron el balón para montar contragolpes.

Volvió a fallar en el momento de culminar la jugada, como en el minuto 51, con un centro de Christian Bolaños al que no pudo llegar Jimmy Marín.

Después apareció el cabezazo desviado de Waston (67′) y un intento de Bolaños bien dirigido, pero repelido por la zaga rival (70′).

La posesión de balón estuvo y por momentos se vio un equipo peligroso, aunque no lo suficiente para que el marcador diga otra cosa.

Este tampoco estuvo cerca de convertirse en el partido para salir de una racha desastrosa. Los goles y, sobre todo la victoria, los siguen viendo de lejos.