Cristian Brenes. 17 octubre

Previo al juego fue el último herediano en salir al terreno. Saludó a todos los integrantes del banquillo brumoso y se dispuso a tomar su puesto en la trinchera rojiamarilla. Lo esperaba una comparsa, la misma que sería su mejor escudo para no escuchar los insultos de la afición.

Paulo Wanchope visitó su antigua casa, la misma que se ilusionó meses atrás con su llegada, pero ahora con una suéter del Herediano.

Paulo Wanchope volvió al Fello Meza. Foto: Rafael Pacheco
Paulo Wanchope volvió al Fello Meza. Foto: Rafael Pacheco

La noche fue fría, lluviosa, pero la comparsa le puso un poco de calor. Tocó con intensidad. De hecho, el volumen de la música aumentó cuando algún jugador llegaba al banquillo a recibir indicaciones o algunos seguidores intentaba insultar al estratega.

Con el gol brumoso ni se inmutó. Abrió la botella de agua y le dio un sorbo. Luego cruzó sus brazos.

No se sentó ni un solo minuto en todo el compromiso. Lo vivió a flor de piel. Su reacción en el gol florense fue la misma que la del tanto blanquiazul. Solo tomó agua y ya. Volvió a cruzar los brazos.

En el inicio del segundo tiempo también fue el último en salir a la grama natural del Fello.

Otro aspecto que le ayudó a Chope fue que la gradería detrás de su banquillo estaba casi vacía.

En el medio tiempo unos cuantos seguidores corearon un cántico ofensivo. Apenas se escuchó.

En el complemento se vio la reacción más activa de Paulo. Festejó con todo el segundo gol rojiamarillo, que le daba ventaja 1 a 2.

José Guillermo Ortiz marcó de penal. Tomó agua, pero agitó fuerte su puño derecho. Eso hizo que los seguidores cartagineses se molestaran, pero un gol es un gol.

En el 76′, protagonizó un momento curioso, luego de una acción entre Marvin Esquivel y Júnior Díaz. Esquivel barrió a Chope, quien por poco va al piso. El técnico se lo tomó con humor.

Luego se vino el desquite. Dos dardos cartagineses pusieron los ánimos a tope. La afición tuvo su desquite así como el vestuario blanquiazul. La remontada la celebraron con todo.

Chope tragó grueso. ¡Qué vida! La afición que un día lo apoyó a muerte, ahora vio cara a cara como sepultó una victoria casi garantizada.